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La intensa y corta vida del hombre que corrió descalzo la maratón de Roma

En 1960, un hombre asombró al mundo. Su vida fue intensa y llena de logros pese a la tragedia.

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Tiene 28 años. Es etíope, y corre descalzo. Abebe Bakila cruza la línea de llegada de la maratón de los Juegos Olímpicos de Roma. Gana. Es 1960, y el mundo se asombra ante la hazaña, sin saber que todavía habría mucho más para el asombro en la corta vida de ese hombre.

La maratón había comenzado al atardecer, para evitar el calor sofocante de la mítica ciudad del imperio caído. Terminó ya entrada la noche, iluminada por antorchas sostenidas por soldados, a lo largo de la Vía Appia.

Bakila, y el marroquí Rhadi Ben Abdesselam se habían separado del grupo principal, a mitad de la carrera. Iban hombro con hombro, a un ritmo feroz. Cuando llegaron al Obelisco de Axum, saqueado en Etiopía por Mussolini, Bakila recordó lo que le había dicho su entrenador: En ese punto, faltaba poco para la meta.

Así que aceleró, en un sprint demoledor, que Ben Abdesselam no pudo seguir. El hombre descalzo cruzó la meta, en el Arco de Constantino, con un tiempo récord mundial de 2 horas, 15 minutos y 16 segundos.

Había corrido con los pies desnudos sobre el pavimento adoquinado de Roma. Tras la meta, no parecía cansado. Comenzó a hacer ejercicios de estiramiento. Una multitud lo rodeaba, entre vítores.

Bikila fue el primer africano de raza negra en ganar una medalla olímpica.

"Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, siempre ha ganado con determinación y heroísmo", declaró, después.

No fue su única hazaña. En los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964, volvió a ganar, recién recuperado de una operación de apendicitis: lo habían intervenido 40 días antes de la competencia.

Cinco años después, conducía un automóvil Volkswagen que le había regalado el gobierno etíope, y perdió el control del auto, tratando de esquivar una protesta estudiantil.

El accidente le causó una lesión severa en la columna vertebral, que lo dejó parapléjico. Bikila no se rindió: siguió compitiendo, ahora en el deporte adaptado. En Stoke Mandeville, Inglaterra, compitió en tiro con arco, y tenis de mesa.

En 1970, participó en una competencia de carreras de trineos tirados por perros en Noruega, y se llevó la medalla de oro.

Murió a los 41 años, el 25 de octubre de 1973. Sufrió una hemorragia cerebral, directamente relacionada con complicaciones de aquel accidente automovilístico.

A su funeral, en Adís Abeba, asistieron más de 65.000 personas, incluido el emperador Haile Selassie, quien declaró un día de luto nacional.

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