Mientras nos entusiasmamos con los avances tecnológicos y sentimos que las posibilidades de confort y progreso se potencian y realizan a cada año que pasa, no es menos cierto que perdemos de vista -literalmente- otras cuestiones que tienen que ver con nuestra cambiante biología, como, por ejemplo, el hecho que es calificado por los científicos de organizaciones como la International Myopia Institute, como una auténtica epidemia, o "boom" global, de miopía.
Hay consenso científico en que la prevalencia de la miopía ha crecido de manera drástica en las últimas décadas: en el año 2000 afectaba a poco más del 22% de la población mundial, actualmente ronda el 30% o 36%, y los modelos epidemiológicos proyectan que, para el año 2050, el 50% de la población del planeta, unos 5 mil millones de personas, será miope.
Este impresionante incremento actual es atribuido esencialmente a factores ambientales, y de estilo de vida. En concreto, es lo que hacemos, lo que está jugando como nunca antes en la historia de la humanidad, en una rápida adecuación funcional de nuestro organismo.
Hay distintos factores que pueden ser señalados para la evidencia, como, por ejemplo, una creciente reducción directa de las personas a la exposición a la luz solar. Pasar la mayor parte del día en interiores, evita que la luz natural estimule la producción de dopamina en la retina.
Este neurotransmisor actúa como un freno natural, que impide que el globo ocular se alargue de más. Al pasar menos tiempo al aire libre, el ojo se elonga (se estira), y se vuelve miope.
Obviamente que otro factor es el uso continuo, y prolongado, de pantallas de smartphones, tabletas y computadoras. La distancia corta obliga al ojo a realizar un esfuerzo de enfoque constante (acomodación), lo que altera su desarrollo.
Sin asustarse, hay que admitir que los niños están desarrollando miopía, cada vez más jóvenes, entre los 7 y los 8 años. Como el ojo sigue creciendo durante la infancia y adolescencia, empezar tan temprano incrementa drásticamente el riesgo de desarrollar miopía alta, o magna, (más de 6 dioptrías), al llegar a la adultez.
La miopía es algo que no debe tomarse a la ligera, sobre todo con estas proyecciones de catástrofe. Es un trastorno que eleva el riesgo, en la edad adulta, de padecer enfermedades que amenazan la vista, como el desprendimiento de retina, glaucoma, cataratas tempranas y degeneración macular.