Día de la Antártida

¿Cómo es la emocionante aventura de vivir en la Antártida?

En el Día de la Antártida Argentina, un guardaparques que realiza tareas de investigación en la Base Orcadas, revela la magia y la emoción de vivir en medio de hielos imponentes y "naturaleza plena".
lunes, 22 de febrero de 2021 · 16:51

Por Ceci Russo
Especial Bariloche


Alejandro "Pajarito" Rey comenzó como guardaparques de apoyo en 2005. Luego de haber pasado por el Parque Nacional Nahuel Huapi y la Dirección Técnica Regional Patagonia, decidió ser parte de la comitiva que protege la Antártida Argentina. Desde la Base Orcadas Argentina, cuenta cómo se realiza esta campaña, en un lugar tan lejano, con recursos limitados y alejado de la familia.

"Pajarito" enmarca su relato en el día que se conmemora el 117° aniversario de la inauguración del Observatorio Meteorológico en la Isla Laurie, un hito histórico que marcó el inicio de la permanencia ininterrumpida de la Argentina en la Antártida.

 

 

Desde el año 1990, a partir de un convenio firmado con la Dirección Nacional del Antártico, la Administración de Parques Nacionales se convierte en el primer país del mundo, en enviar de forma sistemática guardaparques para participar en las campañas de verano e invernada en las bases antárticas Orcadas, Carlini (ex Jubany) y Esperanza.

"Entre algunas de las tareas que realizo -cuenta Alejandro- debo monitorear el ecosistema, las etapas de nidificación de aves, hacer extracción de muestras de sangre en aves y focas, observar el comportamiento de la fauna y hacer censos de aves voladoras y no voladoras y mamíferos, en distintas etapas y fases de su ciclo de vida, cuando están en parejas, ponen huevos y nacen las crías".

 

 

Y si aún queda tiempo para divertirse, explica que "cada semana encaramos una expedición que dura tres días, a unos 15 kms., donde en invierno el desplazamiento es con esquí de travesías sobre el océano congelado, y en embarcaciones durante el verano, regresando entre  maravillosos glaciares".

 

Un hogar lejos de casa

"Pajarito" también asegura que para encarar esta aventura, "el acompañamiento es fundamental". En esto, cuenta con el apoyo de su mujer, Aldana Calamari, también guardaparque del Parque Nacional Nahuel Huapi, sus tres hijos, Santiago, Facundo y Nehui y el cariño de sus queridos nietos Martina y Camilo.

Cada año, un par de guardaparques se instala en territorio antártico para ejecutar actividades de investigación desde distintas temáticas como biología marina,  meteorológicas,  sismología, geomagnetismo y geodesia, además de trabajar en el marco de convenios con la Nasa y otros países para el análisis de rayos cósmicos y demás.

 

 

En la Base Orcadas, además "tenemos una especial convivencia  con personal de Armada Argentina, el Ejército, la Fuerza Aérea y este año por primera vez vino un especialista en entrenamiento de montaña, que acompaña en las diferentes salidas y monitoreos. En total son 20 trabajadores", explica.

Y destaca “la importancia que toma el valor por los afectos, los compañeros en este territorio, el aprender a convivir en un lugar tan distante donde gran parte del año no hay forma de salir o que vengan desde otros lugares".

 

 

Naturaleza plena

En invierno, Alejandro dice que sólo quedan algunas especies, que son las que están todo el año, pero en verano la fauna es abundante.

"Es algo similar a las imágenes de África, donde se ve todo tipo de animales y aves juntos, pero en este caso en la Antártida, donde la fauna comienza a retornar al finalizar el invierno".

Lobos marinos, ballenas, pingüinos, petreles gigantes; la diversidad es enorme. "Y todo se puede apreciar desde la ventana del laboratorio de trabajo.”

Alejandro expresa que “es algo conmovedor ver la naturaleza a pleno, donde cada especie lucha para proteger a sus crías, buscan alimento, subsisten en medio de esta naturaleza tan particular donde los colores cambian de turquesas a verdes, con amaneceres y atardeceres únicos”.

Hielos, colores y magia

“Pajarito” manifiesta que es un lugar espectacular “no hay palabras, no hay una hora que sea igual a la otra. El clima es tan cambiante que va desde una neblina, que no se vé a un metro, a un sol radiante, donde los hielos presentan colores esmeraldas, el océano cambia de color constantemente y donde la fauna realmente es increíble”.

Y recalca que vivir un año en la Antártida "es un desafío único en la vida y es realmente emocionante.”

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