En el Mundial 2026, una de las imágenes más impactantes llegó desde las tribunas donde los hinchas noruegos replicaron el tradicional remo vikingo, un gesto que remite a la fortaleza y sincronización de los antiguos guerreros nórdicos sobre sus embarcaciones.
El ritual comienza con un potente llamado de un aficionado que sopla un cuerno, seguido por el marcado ritmo de un gran tambor. A partir de allí, miles de fanáticos coordinan sus movimientos, simulando el esfuerzo colectivo de los vikingos para impulsar sus barcos. Esta escena no solo contagió entusiasmo en los estadios, sino también frente a las pantallas de todo el mundo.
El momento alcanzó un punto culmine en el partido donde Noruega derrotó 3-2 a Senegal, cuando los propios jugadores se unieron a la coreografía bajo el tambor que hizo sonar el mediocampista Martin Ødegaard. El goleador Erling Haaland mostró su emoción, reflejando el espíritu combativo del equipo.
La tradición no se limita a los estadios: los hinchas replican la coreografía en ciudades donde juega Noruega, como en Times Square, Nueva York. Esta iniciativa tiene un impulsor principal, Ole Frøystad, conocido como "Mr. Row Row" (señor del 'Rema, Rema').
Los seguidores noruegos que no pueden asistir a los partidos también participan desde sus hogares, escuelas y lugares de trabajo, mostrando un entusiasmo que acompaña el avance del seleccionado hacia los dieciseisavos de final del torneo.
Más allá de la emoción deportiva, la historia de los vikingos, origen de esta tradición, es fascinante. Provenientes de Escandinavia —actual Dinamarca, Suecia y Noruega—, estos pueblos combinaban la agricultura con incursiones y saqueos en verano, abarcando su época más activa desde el siglo VIII hasta el XI.
Los vikingos eran hábiles navegantes que usaban barcos diseñados para deslizarse con menos resistencia gracias a burbujas en las tablas. Para orientarse contaban con instrumentos como la "brújula solar", que medía la posición del sol, y cristales que indicaban la dirección incluso con niebla, siempre que supieran dónde estaba el sol.
En la mitología nórdica, Thor, dios del trueno, simboliza la protección y el orden, y su martillo está vinculado a la fuerza que evocan los tambores en los partidos de Noruega.
Un estudio científico reciente desmitificó la imagen tradicional de los vikingos como guerreros rubios y homogéneos. Investigadores analizaron el ADN de 442 individuos de la era vikinga, hallando una diversidad genética significativa con aportes del sur de Europa y Asia.
El genetista Eske Willerslev señaló que "ser rubio era mucho menos común en Escandinavia en la era de los vikingos de lo que lo es ahora" y destacó que la identidad vikinga era más un estilo de vida que una cuestión genética o étnica.
El remo vikingo: símbolo de unidad y fuerza en el Mundial 2026
Según Martin Sikora, otro experto del proyecto, "no se puede afirmar con certeza si existió un grupo genéticamente homogéneo que fuera muy escandinavo y uniforme en todas partes" y agregó que "había mucha diversidad" en estos pueblos.
Las rutas comerciales vikingas se extendían desde Canadá hasta Afganistán, lo que explica la mezcla cultural y genética que enriqueció su identidad social y cultural.