El fútbol argentino perdió este jueves a uno de esos personajes irrepetibles que ya no se fabrican. José Francisco Sanfilippo, el "Nene", murió a los 91 años y dejó atrás una historia gigantesca, construida a fuerza de goles, pasión por San Lorenzo y una personalidad que jamás pasó desapercibida.
Su nombre quedó grabado para siempre en las páginas más gloriosas del Ciclón. Con 205 goles en 263 partidos, continúa siendo el máximo goleador de la historia azulgrana, una marca que atravesó generaciones y convirtió al delantero nacido en Flores en una verdadera leyenda de Boedo.
El apodo que lo acompañó durante toda su vida nació mucho antes de los festejos y las ovaciones. Era su padre quien, desde un costado de la cancha, lo alentaba a los gritos con un repetido "dale, nene", una frase que terminó convirtiéndose en una identidad futbolera que lo acompañó hasta el último día.
Sanfilippo fue mucho más que un goleador. Entre 1958 y 1961 dominó las estadísticas del fútbol argentino y se transformó en el máximo anotador del campeonato durante cuatro temporadas consecutivas. Su año más impactante fue 1960, cuando convirtió 34 goles en apenas 40 encuentros, cifras que hoy parecen de otra época.
Su relación con San Lorenzo fue una historia de amor inquebrantable. Debutó en Primera División en 1953 y rápidamente comenzó a demostrar una facilidad extraordinaria para encontrar el arco rival. Ganó el campeonato de 1959 y regresó años después para ser parte del histórico equipo bicampeón de 1972. Entre ambos ciclos escribió una de las trayectorias más brillantes que se recuerden en el club.
También dejó su huella con la camiseta argentina. Integró el plantel campeón del Campeonato Sudamericano de 1957 y representó a la Selección en los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962. Aunque aquellos equipos no tuvieron el rendimiento esperado, el "Nene" logró cumplir el sueño de vestir la camiseta albiceleste en la máxima cita del fútbol.
Su carrera lo llevó además por Boca, Nacional de Uruguay, Banfield y el fútbol brasileño. Incluso tuvo una última aventura en San Miguel antes de colgar definitivamente los botines. Sin embargo, ningún otro escudo logró competir con el sentimiento que lo unía a San Lorenzo.
Ese amor quedó reflejado en una imagen que con el tiempo se volvió símbolo de su historia. Cuando el Viejo Gasómetro fue demolido en 1981, Sanfilippo sufrió como cualquier hincha. Se llevó tablones de la histórica cancha y construyó una pequeña tribuna en su quinta para mantener viva una parte del estadio donde había marcado tantos goles y vivido algunas de las mayores alegrías de su vida.
Tras el retiro encontró un nuevo escenario en los medios de comunicación. Con un estilo frontal, sin filtros y muchas veces polémico, se transformó en una voz reconocida de la televisión deportiva. También incursionó en la política y protagonizó más de una controversia, siempre fiel a una manera de ser que jamás negoció.
Hoy el fútbol argentino despide a uno de sus grandes personajes. Se fue el hombre que convirtió goles como pocos, el ídolo que hizo vibrar al Viejo Gasómetro y el hincha que nunca dejó de sentir los colores azulgranas. Se fue José Sanfilippo, pero su nombre seguirá cantándose en las tribunas de San Lorenzo cada vez que alguien recuerde a los gigantes que hicieron historia.