La cuenta regresiva ya empezó y la final del Torneo Apertura sumó otro capítulo cargado de tensión. En una definición que promete pierna fuerte, clima caliente y un estadio Mario Alberto Kempes repleto, la AFA confirmó que Yael Falcón Pérez será el árbitro encargado de impartir justicia en el choque entre River y Belgrano.
La designación no pasó desapercibida. En un campeonato donde los arbitrajes quedaron bajo la lupa durante gran parte de los playoffs y varias decisiones despertaron fuertes cuestionamientos, la elección de la terna arbitral volvió a instalar el debate en la previa de una final que no permitirá margen de error.
Falcón Pérez estará acompañado por Facundo Rodríguez y Maximiliano Del Yesso como jueces asistentes, mientras que Luis Lobo Medina será el cuarto árbitro. En el VAR estarán Leandro Rey Hilfer y Salomé Di Iorio desde el AVAR.
El encuentro tendrá todos los condimentos. De un lado estará el River de Eduardo Coudet, que fue creciendo con el correr de los partidos y llega fortalecido después de eliminar a Rosario Central con el gol de Facundo Colidio. El Millonario parece haber recuperado confianza justo en el momento indicado y buscará sumar una nueva estrella para seguir estirando su dominio en el fútbol argentino.
Enfrente aparecerá un Belgrano que se convirtió en la gran sorpresa del campeonato. El equipo de Ricardo Zielinski hizo unos playoffs inolvidables y llega entonado tras eliminar a Argentinos Juniors en una serie dramática que terminó definiéndose por penales. Con Lucas Zelarayán como bandera futbolística y el empuje de una provincia entera, el Pirata quiere dar el golpe más grande de su historia y levantar su primer título de Primera División.
Aunque la final se jugará en el Kempes, Belgrano sabe que tendrá un marco que lo hará sentir casi local. Córdoba promete explotar y el clima ya empezó a jugar su propio partido.
Con dos equipos que llegan en alza, una rivalidad cargada de tensión y los árbitros otra vez en el centro de la escena, la final del domingo a las 15:30 promete ser mucho más que un partido: será una verdadera batalla futbolera por la gloria.