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Alarma en Brasil: su máximo artillero está en duda para la Copa del Mundo

A menos de dos meses de la Copa del Mundo, el equipo de Carlo Ancelotti suma otra preocupación: su máximo artillero sufrió una grave lesión muscular y su presencia está en duda.

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El delantero brasileño sufrió una grave lesión muscular en Inglaterra y encendió la alarma en la Verdeamarela, que podría perder a su goleador a semanas del Mundial.

La cuenta regresiva hacia el Mundial no da respiro y en Brasil las alarmas volvieron a encenderse. La Selección de Brasil sufrió otro golpe inesperado: uno de los pilares del ciclo de Carlo Ancelotti quedó seriamente comprometido físicamente y su presencia en la gran cita pende de un hilo.

Se trata de Estevão Willian, el goleador de la era del técnico italiano, quien venía siendo una de las cartas más fuertes del ataque. El joven delantero sintió una molestia durante el duelo entre Chelsea y Manchester United, y los estudios posteriores confirmaron el peor escenario: un desgarro grado cuatro en el isquiotibial de la pierna derecha, una lesión cercana a la ruptura total del músculo.

El panorama no podría ser más delicado. Con tiempos de recuperación que suelen extenderse por varios meses, su presencia en el Mundial aparece hoy como una incógnita mayúscula. La noticia golpea fuerte en un plantel que ya había sufrido la baja de Rodrygo Goes, quien quedó descartado tras una grave lesión ligamentaria.

Desde Brasil ya activaron el protocolo de emergencia. Según trascendió, la Confederación Brasileña de Fútbol evalúa solicitar que el jugador viaje a su país para someterse a un tratamiento especial, con el objetivo de acelerar los tiempos y llegar, aunque sea con lo justo, a la Copa del Mundo.

Los números explican la preocupación: desde la llegada de Ancelotti, Estevão disputó siete partidos y marcó cinco goles, convirtiéndose en el máximo artillero del ciclo. Un rendimiento que lo posicionó rápidamente como una pieza clave en el engranaje ofensivo de la Verdeamarela.

A menos de 50 días del inicio del Mundial, Brasil no solo pierde gol: pierde una de sus principales apuestas. Y mientras el reloj avanza, la ilusión empieza a mezclarse con la incertidumbre. Porque en la recta final, cualquier ausencia pesa el doble.

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