Brasil volvió a dejar más dudas que certezas. En su regreso a la competencia tras la decepcionante actuación en el Mundial 2026, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti apenas pudo rescatar un empate 1-1 frente a Australia gracias a un gol en el tiempo de descuento, cuando la derrota parecía inevitable.
La selección brasileña presentó una formación decididamente ofensiva. El entrenador italiano apostó por un 4-2-4 con Vinícius Junior, Raphinha, Endrick y Estevao en ataque, buscando imponer condiciones desde el inicio. Sin embargo, la propuesta nunca logró traducirse en un dominio contundente sobre el conjunto australiano.
En un campo de juego muy castigado en el estadio de Townsville, Australia sorprendió desde el arranque. De hecho, la primera gran intervención del partido fue de Hugo Souza, quien evitó la caída de su arco ante un potente remate de Nestory Irankunda. Brasil reaccionó con el correr de los minutos, tuvo más posesión y algunas aproximaciones, pero le faltó profundidad para transformar ese dominio en situaciones claras.
La resistencia australiana encontró premio a los 68 minutos. Irankunda, una de las figuras del encuentro, ejecutó un tiro libre impecable que se coló junto al ángulo y dejó sin respuestas al arquero brasileño. El gol silenció a la Canarinha y profundizó las dudas de un equipo que no lograba romper la defensa rival pese a contar con varias de sus máximas figuras en cancha.
Con el resultado adverso, Ancelotti movió el banco en busca de una reacción. Ingresaron Samuel Lino, Matheus Cunha y Rayan para darle más frescura al ataque, mientras Raphinha continuó siendo el jugador más insistente en la búsqueda del empate.
Cuando la derrota parecía sellada, llegó el alivio. En el minuto 95, Raphinha ejecutó un córner preciso y Rayan apareció en el área para conectar un cabezazo que decretó el 1-1 definitivo. El tanto evitó una caída que hubiera generado fuertes cuestionamientos, aunque el resultado dejó en evidencia que Brasil todavía está lejos del nivel que pretende recuperar bajo la conducción de Ancelotti.
La igualdad sirve apenas como consuelo para una selección que continúa en proceso de reconstrucción y que sigue buscando respuestas futbolísticas. El empate evitó el golpe final, pero no borró las preocupaciones de una Canarinha que aún no encuentra su mejor versión.