Todavía no se sentó en el banco de suplentes, pero Rodolfo Arruabarrena ya empezó a tomar decisiones importantes. El entrenador elegido por Juan Román Riquelme para encabezar la reconstrucción futbolística de Boca dejó en claro cuál es una de sus prioridades para el segundo semestre: retener a Exequiel Zeballos.
El "Changuito" parecía tener un pie afuera del club luego de varios meses de negociaciones frustradas para renovar su contrato, que vence el próximo 31 de diciembre. Las diferencias económicas entre las partes y el fuerte interés de Napoli habían llevado a pensar que la venta era el camino más conveniente para todos.
Sin embargo, la llegada del Vasco cambió el escenario. Según trascendió, Arruabarrena le pidió expresamente a la dirigencia que haga un último intento para alcanzar un acuerdo con el delantero santiagueño y evitar su salida en este mercado de pases.
El entrenador considera que Zeballos puede transformarse en una pieza importante dentro de su idea futbolística. Con un esquema que contempla extremos y jugadores desequilibrantes por las bandas, el atacante aparece como una alternativa clave para recuperar la explosión que mostró antes de las lesiones y los altibajos que marcaron su última etapa en el club.
La tarea, de todos modos, no será sencilla. Boca y el entorno del jugador llevan meses sin encontrar puntos de coincidencia para extender el vínculo, una situación que abrió las puertas a los clubes europeos. Napoli es el principal interesado y sigue de cerca la situación, a la espera de una definición.
El Vasco ya tiene fecha de aterrizaje en Boca
Tras la salida de Claudio Úbeda, Boca encontró rápidamente al sucesor y apostó por un viejo conocido de la casa. Rodolfo Arruabarrena tendrá su segundo ciclo como entrenador xeneize después de alcanzar un acuerdo con Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol.
La idea de la dirigencia es que el Vasco encabece la pretemporada que comenzará el 18 de junio en Boca Predio, donde tendrá sus primeros contactos con el plantel y empezará a delinear el equipo para afrontar el segundo semestre.
Con varios frentes abiertos en el mercado de pases y la necesidad de mejorar la imagen dejada en la primera mitad del año, Arruabarrena sabe que tendrá trabajo desde el primer día. Y una de sus primeras batallas ya tiene nombre y apellido: Exequiel Zeballos.