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Argentina y España, frente a frente otra vez: el recuerdo de una victoria que marcó una época hace 60 años

El único antecedente entre argentinos y españoles en una Copa del Mundo se remonta a Inglaterra 1966, cuando una Selección cuestionada y llena de dudas sorprendió a todos con un triunfo que quedó grabado en la historia.

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Argentina y España solo se enfrentaron una vez en una Copa del Mundo: fue hace seis décadas y terminó con triunfo albiceleste.

Hay partidos que duran 90 minutos. Y hay otros que permanecen vivos durante décadas. Este domingo, cuando Argentina y España salten al césped del MetLife Stadium para disputar la final del Mundial 2026, el calendario marcará un dato especial: habrán pasado exactamente 60 años desde la única vez que ambas selecciones se cruzaron en una Copa del Mundo.

Aquel encuentro se jugó el 13 de julio de 1966 en Inglaterra y encontró a dos equipos que llegaban con realidades muy distintas a las actuales. Argentina arribó al torneo envuelta en incertidumbres, cuestionamientos y una marcada desorganización dirigencial. Los resultados previos habían sido decepcionantes y pocos se animaban a imaginar una actuación destacada en suelo inglés.

Sin embargo, el fútbol suele encontrar caminos inesperados.

En el debut mundialista, la Albiceleste dejó atrás las dudas y protagonizó una actuación memorable. Del otro lado estaba España, una selección repleta de talento que aparecía como favorita en la previa. Pero aquella tarde, el equipo argentino sacó a relucir carácter, rebeldía y una convicción que sorprendió a propios y extraños.

La gran figura fue Luis Artime. El delantero convirtió los dos goles de la victoria por 2 a 1 y se transformó en el héroe de una jornada que todavía ocupa un lugar privilegiado en la memoria del fútbol argentino.

La dimensión de aquel triunfo quedó inmortalizada en las palabras de Osvaldo Ardizzone, uno de los cronistas más brillantes de la historia del periodismo deportivo nacional. Desde Inglaterra, el legendario periodista de El Gráfico describió aquella actuación con la sensibilidad de quien comprendía que estaba presenciando algo especial.

Para Ardizzone, aquella Selección había recuperado algo más importante que los puntos. Había recuperado el orgullo. Había demostrado que un equipo no se construye únicamente con talento, sino también con espíritu, compromiso y una causa común capaz de unir a once futbolistas detrás de un mismo sueño.

Esa victoria terminó siendo el punto de partida de una campaña que llevaría a Argentina hasta los cuartos de final de aquel Mundial, en una edición recordada por la polémica eliminación frente a Inglaterra en Wembley.

Seis décadas después, la historia vuelve a reunir a argentinos y españoles en el escenario más grande del fútbol. Pero esta vez no habrá fase de grupos ni margen para el error. Habrá una Copa del Mundo esperando por uno de los dos.

Argentina buscará conquistar su cuarta estrella de la mano de Lionel Messi y Lionel Scaloni. España intentará levantar su segundo título mundial y confirmar una nueva era dorada. Entre ambos aparece un recuerdo lejano, aunque imposible de borrar: aquella tarde de 1966 en la que una Selección golpeada desafió todos los pronósticos y derrotó a la Roja en el único cruce mundialista entre ambos.

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