A pocas horas de la gran final del Mundial 2026, la FIFA confirmó al esloveno Slavko Vincic como el árbitro encargado de dirigir el esperado choque entre la Selección argentina y España en el MetLife Stadium. Se trata de uno de los jueces más prestigiosos del fútbol europeo, aunque su trayectoria también carga con un episodio extradeportivo que, hasta el día de hoy, sigue generando repercusiones.
Vincic, de 46 años, será el responsable de controlar el partido más importante del torneo y estará acompañado por sus compatriotas Tomaz Klancnik y Andraz Kovacic como asistentes, mientras que el jordano Adham Makhadmeh actuará como cuarto árbitro.
Para Argentina, su designación trae recuerdos poco agradables. El esloveno fue quien impartió justicia en el debut de la Albiceleste en el Mundial de Qatar 2022, aquella sorpresiva derrota por 2 a 1 frente a Arabia Saudita que quedó marcada como uno de los golpes más inesperados de la historia de las Copas del Mundo.
Más allá de ese antecedente, Vincic construyó una sólida carrera internacional. Árbitro FIFA desde 2010, dirigió encuentros de máxima exigencia como la final de la Europa League 2022, la semifinal de la Nations League 2023 entre España e Italia y la final de la Champions League 2024 disputada en Wembley entre Real Madrid y Borussia Dortmund.
En el actual Mundial ya estuvo presente en varios compromisos importantes, entre ellos Brasil-Marruecos, Jordania-Argelia y México-Ecuador. Además, cuenta con otro antecedente relacionado con el fútbol argentino: en 2025 arbitró el empate sin goles entre River y Monterrey por el Mundial de Clubes, partido en el que expulsó al colombiano Kevin Castaño en los minutos finales.
Sin embargo, su nombre trascendió el ámbito deportivo en mayo de 2020. Durante un operativo policial realizado en una cabaña de Bijeljina, en Bosnia y Herzegovina, fue detenido junto a varias personas en el marco de una investigación sobre una presunta organización vinculada a prostitución, drogas y armas.
Según informaron las autoridades en aquel momento, durante el procedimiento se secuestraron armas de fuego, cocaína, dinero en efectivo y otros elementos que formaban parte de la causa. La noticia generó un enorme revuelo en Europa debido a que uno de los árbitros más reconocidos del continente aparecía involucrado en una investigación de semejante magnitud.
El propio Vincic negó desde el primer momento cualquier relación con los hechos. "Acepté una invitación para almorzar y fue el mayor error de mi vida. No tenía nada que ver con lo que estaba ocurriendo allí", aseguró tras recuperar la libertad.
Con el paso de los días, la Justicia no encontró elementos que lo vincularan con la organización investigada y el árbitro fue liberado sin cargos. Incluso, la Federación de Fútbol de Eslovenia salió públicamente a respaldarlo y sostuvo que había sido víctima de un malentendido, al encontrarse "en el lugar equivocado en el momento equivocado".
Seis años después de aquel escándalo, Vincic vuelve a ocupar el centro de la escena mundial. Esta vez será por razones deportivas: tendrá la enorme responsabilidad de dirigir la final entre Argentina y España, un encuentro que definirá al nuevo campeón del mundo y que puede quedar grabado para siempre en la historia del fútbol.