Sergio Ramos atraviesa una etapa particular de su carrera a los 40 años. El exreferente del Real Madrid, que viene de jugar en Monterrey, todavía no confirmó su retiro y continúa cuidando su estado físico con una disciplina que sorprende. A través de sus redes sociales suele mostrar parte de los ejercicios y hábitos que incorpora para mantenerse competitivo.
La preparación del futbolista tiene una estructura definida y contempla cuatro entrenamientos semanales en el gimnasio. Cada jornada comienza con aproximadamente quince minutos de cardio y luego continúa con trabajos específicos para diferentes zonas del cuerpo. Entre los ejercicios aparecen remos con mancuernas y barra, movimientos de press destinados al pecho y los tríceps, además de diferentes variantes para fortalecer la zona media.
Uno de los aspectos centrales de la rutina de Sergio Ramos es el trabajo abdominal y preventivo. Planchas, crunches y extensiones lumbares forman parte de su planificación, mientras que el entrenamiento de piernas incluye sentadillas, estocadas y ejercicios destinados a mejorar la estabilidad. La intención es conservar fuerza, movilidad y potencia, pero también reducir el riesgo de lesiones.
La alimentación ocupa otro lugar fundamental dentro de su preparación. El exdefensor contó que realiza ayuno intermitente varias veces por semana y que, en esas jornadas, entrena sin haber desayunado. Después de la actividad física incorpora un batido de proteínas. Sobre ese esquema, explicó: “Practico ayuno intermitente dos o tres veces por semana, entreno sin desayunar y luego me tomo un batido de proteína”.
El menú cotidiano de Sergio Ramos también está marcado por la búsqueda de equilibrio. En sus comidas aparecen ensaladas, pescado y carne, alimentos que combina para cubrir las necesidades nutricionales asociadas a su actividad física. El futbolista resumió esa filosofía al señalar que “el cuerpo necesita esos nutrientes para el mejor rendimiento”, una mirada que sostiene desde hace años.
La constancia, además, parece haberse convertido en una costumbre para el español. Lejos de considerar la alimentación saludable como un sacrificio temporal, aseguró: “Yo no salgo de la lechuga, el pescado a la plancha… Cuando llevas tantos años con una disciplina, el cuerpo te lo pide”. Incluso durante sus vacaciones mantiene buena parte de esos hábitos porque, según explicó, continúa sintiendo la necesidad de comer de esa manera.
Sin embargo, el cuidado extremo no significa que haya eliminado por completo los gustos personales. Cada dos semanas se permite comer churros con chocolate y una vez al mes disfruta junto a sus hijos de una comida rápida, acompañada por gaseosa y doble mayonesa. Esos momentos funcionan como excepciones dentro de una rutina en la que predominan el entrenamiento y la alimentación controlada.
Mientras define qué hará con su carrera profesional, Sergio Ramos mantiene una preparación pensada para extender su vigencia deportiva. El seguimiento médico, el fortalecimiento muscular, la recuperación mediante proteínas y una dieta equilibrada forman parte de un método que busca preservar su rendimiento a largo plazo. A los 40 años, el histórico jugador demuestra que la disciplina continúa siendo una de sus principales herramientas para mantenerse en forma.