La noche que terminó con Boca celebrando una sufrida clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana no cerró con el pitazo final ni con los penales convertidos. Horas después de eliminar a O'Higgins en Rancagua, el conjunto de la Ribera recibió una sanción económica por parte de la Conmebol que volvió a poner al club en el centro de la escena.
El organismo que regula las competencias sudamericanas decidió multar al Xeneize con 20 mil dólares luego de que ninguno de los dos futbolistas requeridos para las entrevistas oficiales posteriores al partido se presentara ante la transmisión televisiva acreditada.
La situación llamó la atención apenas terminó la definición por penales. Mientras los periodistas aguardaban a los protagonistas sobre el campo de juego, Leandro Paredes, capitán y referente del equipo, se acercó a la zona destinada para las declaraciones. Sin embargo, cuando parecía dispuesto a hablar, recibió una indicación desde la delegación de Boca y se retiró rumbo al vestuario junto al resto de sus compañeros.
Según informó el periodista Marcelo Benedetto durante la transmisión oficial, la orden fue clara: ningún jugador debía brindar declaraciones en ese momento. "Paredes iba a parar, pero se los llevaron a todos al vestuario", explicó desde el estadio El Teniente.
La decisión tuvo consecuencias inmediatas. El reglamento de la Copa Sudamericana establece que cada equipo debe poner a disposición de la transmisión oficial a dos futbolistas una vez finalizado el encuentro. El incumplimiento de esa obligación contempla una sanción económica de 10 mil dólares por cada jugador que no comparezca, motivo por el cual Boca deberá abonar un total de 20 mil dólares.
La medida se produjo en un contexto particular. Si bien el equipo logró el objetivo de avanzar de ronda, el rendimiento dejó muchas dudas. O'Higgins dominó largos pasajes del partido, ganó 1-0 durante los 90 minutos y llevó la serie a una definición por penales donde el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena consiguió sobrevivir.
Ese malestar por el funcionamiento habría influido en la decisión de evitar las entrevistas inmediatas, aunque para la Conmebol el reglamento no contempla excepciones. Por eso, las posteriores declaraciones realizadas por jugadores y cuerpo técnico en la zona mixta no alcanzaron para evitar el castigo.
De hecho, el propio Paredes habló más tarde con la prensa y realizó una fuerte autocrítica sobre el nivel del equipo. Sin embargo, para el organismo sudamericano la infracción ya estaba consumada desde el momento en que Boca incumplió con el protocolo establecido para las transmisiones oficiales.
La multa será descontada directamente de los ingresos que el club percibe por su participación en la Copa Sudamericana, ya sea por derechos televisivos o por los premios económicos que distribuye la Conmebol.
Así, una noche que comenzó con tensión, continuó con alivio por la clasificación y terminó con fuertes cuestionamientos al rendimiento, cerró además con una sanción económica que le costará cara a Boca. El equipo sigue en carrera en el plano internacional, pero el episodio dejó en evidencia que, incluso después de ganar, las turbulencias siguen acompañando al conjunto de la Ribera.