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Boca perdió terreno en la Copa y ahora no tiene margen de error en casa

El Xeneize cayó al tercer puesto de su grupo tras el empate entre Universidad Católica y Cruzeiro. Ahora deberá hacerse fuerte de local para evitar otro golpe continental y seguir soñando con los octavos.

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El empate entre Universidad Católica y Cruzeiro dejó al Xeneize en una posición incómoda en la Copa.

Boca quedó herido en la Copa Libertadores, aunque todavía depende de sí mismo para seguir con vida. La derrota en Guayaquil terminó pasando factura y, tras el empate sin goles entre Universidad Católica y Cruzeiro en Santiago, el equipo de Claudio Úbeda cayó al tercer puesto del Grupo D cuando apenas quedan dos fechas para el cierre de la fase de grupos.

El panorama cambió por completo en apenas una noche. El 0-0 entre chilenos y brasileños dejó a ambos con siete puntos y relegó al Xeneize al tercer escalón con seis unidades, obligándolo ahora a jugarse gran parte del semestre en La Bombonera. Lo que parecía un grupo manejable pasó a transformarse en una zona caliente donde cualquier error puede costar carísimo.

La caída frente a Barcelona SC en Ecuador dejó secuelas mucho más profundas de las imaginadas. Boca sabía que no podía perder ese partido y terminó pagando un precio altísimo. Ahora ya no tiene margen para seguir dejando puntos en el camino si quiere evitar un nuevo fracaso internacional que volvería a sacudir el mundo azul y oro.

Sin embargo, puertas adentro todavía se aferran a una ventaja clave: los últimos dos partidos serán en Brandsen 805. El martes 19 de mayo recibirá a Cruzeiro y luego cerrará la fase frente a Universidad Católica, dos encuentros que pueden marcar el rumbo definitivo de un equipo que sigue sin transmitir garantías futbolísticas, pero que todavía conserva intacto el peso de su historia.

Las cuentas son claras. Si Boca gana ambos partidos clasificará directamente a octavos de final sin depender de nadie. El problema aparece si vuelve a tropezar. Un empate o una derrota dejarían al conjunto de Úbeda mirando de reojo otros resultados y entrando en una peligrosa calculadora que históricamente nunca trae tranquilidad en el Mundo Boca.

Además, el nuevo sistema de desempate de Conmebol agrega todavía más tensión. Ya no pesa primero la diferencia de gol general, sino los enfrentamientos directos entre los equipos igualados. Y ahí Boca todavía tiene cuentas pendientes, especialmente con Cruzeiro, que ya lo derrotó en Belo Horizonte.

En medio de las dudas futbolísticas y la presión creciente, La Bombonera volverá a jugar su propio partido. Boca necesita recuperar solidez, carácter y esa mística copera que tantas veces lo sacó adelante en noches bravas. Porque el margen se achicó, la tabla se apretó y la Libertadores ya empezó a jugarse como una final anticipada.

 

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