La aventura de Marruecos en el Mundial 2026 llegó a su fin con la derrota 2-0 ante Francia, pero hubo una figura que volvió a marcharse con todos los aplausos. Yassine Bounou, el arquero que se ganó el reconocimiento del fútbol mundial por sus actuaciones en Qatar 2022, volvió a demostrar que los penales son su territorio y sumó otro capítulo a una historia que ya parece de película.
A los 26 minutos del primer tiempo, Francia tuvo una oportunidad inmejorable para abrir el marcador. Kylian Mbappé, capitán de Les Bleus, estrella del torneo y uno de los máximos goleadores de la historia de los Mundiales, tomó la pelota y se hizo cargo de la ejecución. Del otro lado estaba Bounou, que mantuvo la calma, esperó hasta el último instante y terminó adivinando la intención del delantero para quedarse con el remate.
La atajada no alcanzó para evitar la eliminación marroquí, pero sí sirvió para seguir alimentando una estadística extraordinaria. Con el penal contenido a Mbappé, el ex arquero del Sevilla y actual guardameta del Al-Hilal elevó aún más su impresionante eficacia desde los doce pasos en Copas del Mundo.
Entre penales ejecutados durante los partidos y definiciones por tanda, Bounou enfrentó nueve remates mundialistas y apenas recibió dos goles. En ese lapso logró detener cuatro disparos, mientras que otros tres terminaron fuera del arco o impactaron en los postes.
Su fama como especialista nació en Qatar 2022, cuando fue el gran héroe de la histórica clasificación marroquí ante España. Aquella noche contuvo los remates de Carlos Soler y Sergio Busquets, mientras que Pablo Sarabia estrelló su disparo en el palo. En el actual Mundial volvió a ser determinante en la definición frente a Países Bajos y ahora sumó a Mbappé a una lista de víctimas cada vez más ilustre.
Fanático declarado de River y considerado uno de los mejores arqueros africanos de los últimos tiempos, Bounou cerró su participación en Estados Unidos con una nueva demostración de carácter. Marruecos se quedó sin semifinales, pero su arquero volvió a dejar una imagen imborrable: la de un especialista que parece hacerse más grande cada vez que ve la pelota sobre el punto penal.