Hay una ciudad que cuenta las horas, una ilusión que fue creciendo domingo tras domingo y un equipo que está a 90 minutos de alcanzar la gloria. Cipolletti llegó a la final del Federal A después de recorrer un camino con alegrías, golpes, momentos de dudas y esas victorias que terminan marcando una campaña. El Capataz del Sur está ante la oportunidad de volver a escribir una página grande de su historia y tendrá a San Martín de Formosa enfrente, en San Francisco, en la definición por uno de los ascensos a la Primera Nacional.
Los números cuentan una parte de la historia. Cipo disputó 28 partidos durante la temporada 2026, ganó 13, empató ocho y perdió siete. Pero detrás de esas cifras hay mucho más: un plantel que supo levantarse cuando las cosas se complicaron, una hinchada que estuvo desde el comienzo y otra parte de la ciudad que se fue sumando a medida que el sueño empezó a tomar forma.
Un comienzo con dudas y una racha que puso a prueba al equipo
La temporada comenzó con cambios. Después de un 2025 muy positivo, Cipolletti ya no tenía a Daniel “Chango” Cravero al frente y el desafío quedó en manos de Fabián Enríquez, su ayudante de campo. El equipo necesitó tiempo para encontrar su mejor versión, pero empezó a afirmarse con buenas actuaciones, especialmente en La Visera de Cemento.
No todo fue sencillo. Entre las fechas 7 y 13 atravesó su tramo más irregular, con cuatro derrotas en seis encuentros. En ese período también sufrió la única caída de la temporada en su cancha, frente a Juventud Unida de San Luis. Fue un momento en el que aparecieron las dudas y el equipo tuvo que demostrar de qué estaba hecho.
La respuesta llegó cuando más la necesitaba. Una victoria agónica frente a Deportivo Rincón, con un gol de Andrés Almirón, marcó un punto de inflexión. Desde ahí, el Albinegro encadenó siete partidos sin perder y volvió a mostrar esa regularidad que terminaría siendo una de sus principales fortalezas.
La Visera, el lugar donde Cipo se hizo fuerte
Si hay un escenario que explica buena parte de esta campaña, es La Visera. Allí se sostuvo el equipo, se alimentó la ilusión de los hinchas y llegaron resultados fundamentales para seguir avanzando. De las siete derrotas que sufrió en los 28 partidos, apenas una fue como local.
Esa fortaleza también se trasladó a los momentos decisivos. Cipolletti terminó segundo en la Zona Campeonato, detrás de Alvarado por diferencia de gol, y consiguió la clasificación a la Copa Argentina 2027. Además, esa posición le permitió contar con ventaja deportiva en los cuartos de final.
El equipo había conseguido algo que la temporada anterior le había costado: mantener la regularidad en la segunda fase y llegar a los cruces con argumentos para pelear por el ascenso.
Una goleada para creer y una serie que se definió con el corazón
En los cuartos de final, el camino presentó una prueba brava. Cipo perdió 1-0 en la ida frente a Sol de América, en Formosa, y quedó obligado a dar vuelta la historia en casa. La respuesta fue contundente: goleó 6-1 en La Visera, en una de sus mejores actuaciones del campeonato, y consiguió el pasaje a la siguiente instancia.
Después llegó Alvarado, el mismo equipo que había terminado por encima suyo en la Zona Campeonato. Esta vez no había margen para confiarse. El Albinegro ganó 1-0 en Cipolletti y viajó a Mar del Plata para defender la ventaja.
Allí tuvo que resistir en una serie durísima. El empate 0-0 le alcanzó para sellar la clasificación y meterse en la final. Sin necesidad de una goleada ni de una exhibición, el equipo mostró otra de las virtudes que lo trajeron hasta acá: saber sufrir cuando el partido lo exige.
Una ciudad detrás de un sueño
La final ya no es solamente una cuestión de fútbol. En Cipolletti, la expectativa fue creciendo con cada paso, con cada triunfo y con cada obstáculo superado. Están los hinchas que acompañaron durante toda la temporada, los que nunca dejaron de creer y también quienes se fueron sumando cuando la posibilidad del ascenso empezó a sentirse cada vez más cerca.
La convocatoria, el deseo de encontrar la manera de seguir el partido y la necesidad de acompañar al equipo, incluso para quienes no podrán viajar, muestran lo que representa esta definición para la ciudad. El Capataz del Sur consiguió que una ilusión deportiva se transformara en una expectativa compartida.
Ahora queda el último paso. El domingo 25, frente a San Martín de Formosa y en cancha neutral, Cipolletti jugará una final a partido único. Serán 90 minutos y, si hace falta, penales para definir quién se queda con el ascenso a la Primera Nacional.
Después de 28 partidos, de una racha complicada, de una goleada inolvidable y de una serie que exigió resistencia, Cipo está donde quería estar. La gloria está a un partido y toda una ciudad espera que el sueño termine en festejo.