“La generación Messi” de cipoleños se ha cansado de disfrutar al mejor futbolista del mundo con la camiseta de la Selección Nacional, mientras el equipo de la ciudad pugnaba por volver a segunda división.
La rica historia futbolístico del Club Cipolletti se construyó en el Siglo pasado, con los años 2000 llegaron las malas en tercera y hasta en cuarta categoría.
Porque en este intento de resurrección futbolística, el Albinegro pasó por todo: gerenciamiento, convocatoria de acreedores, diferentes comisiones directivas, césped sintético, regreso al pasto natural en La Visera, técnicos de diferentes latitudes y la chance de históricos como Domingo Perilli y Henry Homann en el banco de suplentes.
Con el Mingo fue un quiebre. Su recordado equipo del 2003 llegó hasta la final del Apertura del ex Torneo Argentina A ante Racing de Córdoba, un punto de inflexión en esta línea de tiempo.
Fue un año dorado de fútbol en manos privadas y la sensación de tener a mano la fórmula del éxito que terminó chocando con el descenso al desaparecido Argentino B en 2006.
Un golpe durísimo de digerir, el peor desde el 15 abril de 2001 cuando Cipo disputó su último partido en la máxima división del ascenso, en La Visera, contra la Academia cordobesa en lo que fue empate 2 a 2.
Perilli fue clave en el regreso del Club al Federal A (entonces Torneo Argentino A), provocando la alegría más agrande que se recuerde en materia futbolística desde el 2008 hasta el presente.
De la mano de una formación de futbolistas con base regional, Cipolletti terminó conquistando el regreso ante Racing de Olavarría en otro estadio explotado de algarabía y con Oscar Padua como bandera dentro de la cancha.
La misma base que un año más tarde llegó hasta las semifinales de la tercera división ante Patronato de Paraná, también con Perilli en el banco.
El último baile bajo cerebros privados se vivió en el 2014. La convivencia de Perilli con el Roberto Saporitti no fluyó y el club dejó pasar el año de los 8 años ascensos, en la famosa reestructuración, con un plantel caro, pero que no funcionó.
El equipo de Homann
Desde allí, hubo que esperar hasta 2017 cuando el Cipo conducido por el Ruso Homann cayó en semifinales de la Reválida ante Gimnasia de Mendoza en el camino de los cuyanos hasta la primera división.
El modelo de dirigencia conformada por nombres de la ciudad volvía a dar en la tecla, marginando la figura del patrocinio salvador para conformar buenos presupuestos y salir al ruedo en busca de jugadores.
Las paradas épicas de Copa Argentina, cuando la hinchada copó Cutral Co ante Arsenal y se avanzó por penales o el viaje a cancha de Lanús para enfrentar a San Lorenzo en una cita grande, alimentaron el deseo, pero nada se asemeja a lo que se vivirá el fin de semana.
La gran cita
San Martín de Formosa se presenta como el único escollo para una caravana de más de 4.000 almas que partirán el sábado desde el Parque Eric Rosauer a la provincia del cuarteto.
Más de 20 colectivos, autos particulares, en avión hasta Rosario y Córdoba Capital para completar el trayecto por ruta y los estudiantes de la zona inscritos en la Universidad a pocos kilómetros de la sede se reunirán para la fiesta albinegra.
Los dirigidos por Fabián Enríquez, el desconocido entrenador chaqueño que llegó tras la enfermedad de corazón de Daniel Cravero, tendrá la gran chance de provocar una verdadera revolución futbolera en todo el Alto Valle.
Porque como dice la canción que retumbara por todas las calles de San Francisco: “Ya estamos cansados del Argentino. Queremos volver la B Nacional”.