San Lorenzo cerró otra noche para el olvido y el golpe esta vez fue demasiado duro para digerir. El equipo de Gustavo Álvarez cayó 1-0 ante Recoleta en el Nuevo Gasómetro, quedó eliminado de la Copa Sudamericana y desató la bronca de los hinchas, que despidieron al plantel entre silbidos, insultos y un clima de máxima tensión en el Bajo Flores.
Lo que parecía una clasificación accesible terminó transformándose en un nuevo papelón internacional para un equipo que nunca logró encontrar funcionamiento, regularidad ni respuestas futbolísticas en toda la temporada. Y tras el fracaso, el entrenador del Ciclón no esquivó el golpe.
“Mi continuidad no depende de mi voluntad, ni ahora ni nunca”, lanzó Gustavo Álvarez en conferencia de prensa, dejando en claro que su futuro quedó atado a la decisión de los dirigentes azulgranas.
Lejos de buscar excusas, el DT asumió el mal momento del equipo y reconoció el fracaso deportivo. “No clasificamos, nuestra Copa fue mala. No alcanza con la evolución”, sentenció con autocrítica luego de otra actuación muy pobre de San Lorenzo, que ni siquiera pudo sostener el empate que necesitaba para avanzar de fase.
La derrota dejó una imagen preocupante dentro y fuera de la cancha. El equipo volvió a mostrar falta de ideas, nerviosismo y enormes dificultades para imponerse ante un rival de mucho menor jerarquía. Mientras tanto, desde las tribunas bajó un fuerte mensaje de reprobación para jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
“En los malos momentos hay que dar la cara. Si aceptamos los aplausos, hay que aceptar la reprobación de la misma forma”, expresó Álvarez, quien decidió retirarse junto al plantel en medio del descontento generalizado de los hinchas.
El entrenador también intentó enviar un mensaje de fortaleza pese al duro escenario: “Las derrotas son parte del camino y, por más dolorosas que sean, hay que levantarse”. Sin embargo, sus palabras no alcanzaron para calmar la tormenta que atraviesa el club.
Ahora, el futuro inmediato de San Lorenzo aparece cargado de incertidumbre. Con un semestre repleto de frustraciones, eliminado de la Copa Sudamericana y lejos de pelear en los torneos locales, la continuidad del entrenador quedó seriamente comprometida.
El próximo compromiso del Ciclón será el 7 de junio frente a Deportivo Riestra por los dieciseisavos de final de la Copa Argentina, en un partido que podría marcar un punto de quiebre definitivo para un ciclo que quedó pendiendo de un hilo.