Belgrano atraviesa una de esas noches que quedan marcadas en la memoria de su gente. En un Gigante de Alberdi repleto y explotado de emoción, el Pirata derrotó 2-0 a Unión y se transformó en el primer semifinalista del Torneo Apertura. En un partido duro, trabado y cargado de nerviosismo, el conjunto cordobés volvió a mostrar carácter, jerarquía y hambre de gloria para seguir alimentando un presente soñado que ya había comenzado con la eliminación de Talleres en el clásico.
El equipo de Ricardo Zielinski entendió desde el inicio el tipo de partido que tenía por delante. Unión planteó un duelo incómodo, físico y muy disputado en la mitad de la cancha, donde cada pelota parecía jugarse como la última. Sin embargo, Belgrano nunca perdió la paciencia y con el correr de los minutos fue encontrando espacios para hacer pesar su intensidad y el empuje de su gente.
La apertura del marcador llegó a través de una de sus armas más peligrosas: la pelota parada. Emiliano Rigoni metió un córner preciso al corazón del área y allí apareció Adrián Sánchez para ganar de cabeza y hacer explotar Alberdi con el 1-0 que encaminaba la clasificación.
A partir de la ventaja, Unión salió obligado a buscar el empate y el partido ganó todavía más tensión. El Tatengue adelantó líneas y dejó espacios atrás, mientras Belgrano apostó a sostener la intensidad y lastimar de contra. El clima era de final absoluta, con nervios, pierna fuerte y un estadio empujando en cada jugada.
Y cuando el reloj ya se consumía, apareció el golpe definitivo. En tiempo de descuento, Ramiro Hernández aprovechó los espacios y sentenció el 2-0 que desató la locura total en Córdoba. El cierre perfecto para una noche inolvidable del Pirata.
Con referentes en gran nivel y un equipo cada vez más sólido desde lo anímico y futbolístico, Belgrano sigue escribiendo páginas importantes en este Torneo Apertura. Primero dejó en el camino a Talleres en el clásico cordobés y ahora eliminó a Unión para meterse entre los cuatro mejores del campeonato.
El equipo del Ruso Zielinski ya está en semifinales. Y en Alberdi, donde la ilusión crece partido tras partido, el sueño empieza a tomar cada vez más fuerza.