River cambia el chip y pone toda la atención en la Copa Sudamericana. Con el objetivo de afirmarse en la cima del Grupo H, el equipo de Eduardo Coudet se prepara para un duelo exigente ante Bragantino en Brasil, en lo que aparece como la prueba más dura de la zona.
En la antesala del viaje, el “Chacho” mantiene una base que le dio resultados, pero no descarta meter mano en el equipo. La idea puertas adentro es sostener una estructura, aunque con algunos retoques puntuales que le den mayor frescura y desequilibrio, dos aspectos que el cuerpo técnico considera clave para este tipo de partidos.
En ese contexto, dos nombres empiezan a ganar protagonismo: Kendry Páez y Joaquín Freitas. El juvenil ecuatoriano volvió a meterse en la pelea tras su ingreso ante Aldosivi, donde cambió el ritmo del equipo y coronó su actuación con un gol que dejó buenas sensaciones. Su explosión ofensiva lo posiciona como una alternativa fuerte para el once titular.
Por su parte, Freitas también aparece como una opción concreta en ataque, en un momento donde Maximiliano Salas no logra afirmarse desde lo futbolístico. La competencia interna se intensifica y Coudet evalúa cuál es la mejor combinación para golpear en Brasil.
Más allá de los nombres, en Núñez tienen claro que el partido será clave. River lidera el grupo y sabe que un buen resultado en condición de visitante puede empezar a marcar el rumbo hacia la clasificación directa a los octavos de final. Bragantino, por su parte, asoma como el rival más directo en la pelea.
Con este panorama, el equipo que se perfila para salir a la cancha tendría a Santiago Beltrán en el arco; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Marcos Acuña en defensa; Aníbal Moreno como eje; Tomás Galván, Giuliano Galoppo y la duda entre Ian Subiabre o Kendry Páez en el mediocampo ofensivo; mientras que en ataque la incógnita pasa por Joaquín Freitas o Maximiliano Salas, acompañando a Facundo Colidio.