El golfista estadounidense Tiger Woods volvió a quedar en el centro de la polémica tras ser arrestado en el estado de Florida, luego de protagonizar un accidente vial con su camioneta. El hecho ocurrió cerca de su residencia, cuando el deportista chocó contra otro vehículo y terminó volcando. Según informó la oficina del sheriff del condado de Martin, Woods fue acusado de conducir bajo los efectos del alcohol, causar daños a la propiedad y negarse a someterse a un test químico.
Todo comenzó con un llamado al 911. Al llegar al lugar, los agentes encontraron a Woods en un estado que describieron como “letárgico”, lo que despertó sospechas sobre un posible consumo de sustancias. El golfista logró salir por sus propios medios a través de la ventanilla del acompañante y, según el parte oficial, no presentaba heridas visibles.
La situación se agravó cuando el deportista rechazó realizar la prueba de orina, un procedimiento habitual en este tipo de casos. Esta negativa podría dificultar determinar con precisión qué sustancia habría afectado su estado al momento del choque. Pese a ello, las autoridades señalaron que las condiciones del accidente, incluyendo marcas de derrape, respaldan la acusación.
Ocho horas detenido y repercusiones
Tiger Woods permaneció detenido durante ocho horas antes de recuperar la libertad. Las imágenes del vehículo volcado y del golfista en el lugar del hecho se viralizaron rápidamente. Desde la política, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al episodio: aseguró que Woods es “un amigo muy cercano”, aunque reconoció que “tiene algunos problemas”.
No es la primera vez que el golfista enfrenta un episodio de este tipo. En 2021, también en Florida, sufrió un grave accidente automovilístico que le provocó serias lesiones en una pierna y lo mantuvo alejado de la competencia durante meses.
Con este nuevo episodio, el historial extradeportivo de Woods vuelve a quedar bajo la lupa en una etapa avanzada de su carrera, a los 50 años.