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De Diego a Giuliano: el apellido Simeone vuelve a cruzarse en el camino de Inglaterra

Hace 28 años, Diego Simeone fue protagonista de uno de los capítulos más recordados de la rivalidad entre Argentina e Inglaterra. Este miércoles, en Atlanta, será Giuliano quien buscará escribir una nueva página.

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La historia vuelve a cruzar a los Simeone con Inglaterra en una Copa del Mundo, esta vez con Giuliano como protagonista.

Las grandes rivalidades del fútbol suelen tener capítulos inolvidables. Argentina e Inglaterra acumulan varios a lo largo de la historia de los Mundiales, pero pocos quedaron tan grabados en la memoria como aquel cruce de Francia 1998. Y en el centro de la escena apareció un apellido que este miércoles volverá a ser protagonista: Simeone.

Si en aquel entonces fue Diego Simeone quien se convirtió en una de las figuras de la clasificación argentina a los cuartos de final, ahora será su hijo Giuliano quien tendrá la responsabilidad de defender la camiseta albiceleste en una nueva semifinal mundialista frente al seleccionado inglés.

La historia se remonta al 30 de junio de 1998, cuando el equipo dirigido por Daniel Passarella se enfrentó a Inglaterra en Saint-Étienne por los octavos de final. Fue un partido electrizante, cargado de tensión, goles y polémicas. Argentina golpeó primero con un penal convertido por Gabriel Batistuta, pero la respuesta inglesa fue inmediata en un encuentro que terminó convirtiéndose en uno de los mejores de aquella Copa del Mundo.

Aquella tarde, Simeone fue mucho más que una pieza clave en el mediocampo. El Cholo protagonizó la jugada que marcó para siempre la carrera de David Beckham. Apenas iniciado el segundo tiempo, el inglés reaccionó desde el suelo con una patada tras un cruce con el argentino. El árbitro danés Kim Milton Nielsen no dudó y le mostró la tarjeta roja.

La expulsión cambió el desarrollo del encuentro. Inglaterra resistió con diez jugadores durante más de una hora, incluidos los tiempos suplementarios, pero terminó cayendo en la definición por penales ante una Argentina que tuvo en Carlos Roa a uno de sus grandes héroes.

Para Beckham, aquella acción se transformó en una pesada mochila. Durante años fue señalado por la prensa y los hinchas ingleses como el principal responsable de la eliminación. Las críticas fueron feroces y el propio exjugador reconoció tiempo después que aquel episodio lo persiguió durante gran parte de su carrera.

Sin embargo, el fútbol siempre ofrece oportunidades de revancha. Cuatro años después, en el Mundial de Corea-Japón 2002, Beckham tuvo su desquite al marcar de penal el gol de la victoria inglesa sobre la Argentina de Marcelo Bielsa, en un resultado que terminó siendo determinante para la eliminación albiceleste en la fase de grupos.

Ahora, casi tres décadas después de aquella batalla de Saint-Étienne, el apellido Simeone vuelve a aparecer en una cita mundialista frente a Inglaterra. Ya no será Diego quien salte al campo de juego, sino Giuliano, uno de los futbolistas que Lionel Scaloni eligió para afrontar una semifinal cargada de historia, recuerdos y cuentas pendientes.

Porque los protagonistas cambian, las generaciones se renuevan y los escenarios son diferentes. Pero cuando Argentina e Inglaterra se enfrentan en un Mundial, siempre hay historias que vuelven a escena. Y esta vez, el apellido Simeone promete volver a ocupar un lugar central.

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