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Central avanzó a semifinales tras un triunfo agónico ante Racing cargado de polémicas

Rosario Central venció 2-1 a Racing Club en el alargue y se metió entre los cuatro mejores del Torneo Apertura en una noche marcada por expulsiones, VAR y un final caliente en el Gigante de Arroyito.

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Gastón Ávila apareció en el primer palo tras un córner perfecto de Ángel Di María y marcó el empate de Rosario Central en Arroyito.

Rosario vivió una noche de esas que quedan marcadas en el campeonato. En un Gigante de Arroyito explotado y con clima de final desde el primer minuto, Rosario Central derrotó 2-1 a Racing Club en el tiempo suplementario y se quedó con el boleto a las semifinales del Torneo Apertura, en un partido caliente, polémico y cargado de tensión hasta el último segundo.

El cruce arrancó trabado, muy disputado y con pocas situaciones claras, pero Racing fue el primero en encontrar espacios. Luego de una buena combinación ofensiva, Adrián Martínez asistió a Matías Zaracho, que definió para poner el 1-0 de la Academia y silenciar por un momento al estadio rosarino.

Central reaccionó en el complemento y comenzó a empujar cada vez más contra el arco de Facundo Cambeses. Primero sufrió la bronca de un gol anulado a Alejo Véliz por una posición adelantada muy fina, pero el Canalla siguió insistiendo hasta encontrar el empate. El desahogo llegó a través de una pelota parada: córner perfecto de Ángel Di María y aparición de Gastón Ávila en el primer palo para el 1-1 que hizo estallar Arroyito.

Sin embargo, el partido cambiaría por completo con una jugada que abrió la puerta a la polémica. En medio de un clima cada vez más caliente, Adrián Martínez vio la tarjeta roja directa luego de una agresión que Darío Herrera sancionó tras revisar la acción junto al VAR. La decisión hizo explotar a Gustavo Costas y a todo Racing, que terminó jugando al límite emocional durante el cierre del tiempo regular.

Ya en el alargue, la Academia recibió otro golpe cuando Marco Di Césare fue expulsado por doble amarilla, dejando al conjunto de Avellaneda con apenas nueve futbolistas en cancha. Y Central no tardó en aprovecharlo.

Antes del primer minuto del suplementario, apareció Enzo Copetti, justamente un ex Racing, para sacar un derechazo cruzado imposible para Cambeses y marcar el 2-1 definitivo que desató la locura total en Rosario.

El final fue tan caliente como el partido. Empujones, discusiones y reclamos rodearon el cierre de una verdadera batalla futbolera que terminó al borde del quilombo. Entre polémicas arbitrales, expulsiones y un Arroyito hirviendo, Rosario Central logró imponerse y ahora sueña despierto con pelear el título en las semifinales del Torneo Apertura.

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