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Entradas para Boca vs. O'Higgins: denuncian reventa de hasta 500 dólares mientras los socios se quedan afuera

Mientras miles de socios aseguran que no pudieron conseguir una localidad por los canales oficiales, la reventa explotó con precios exorbitantes para ver a Boca ante O’Higgins.

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Mientras miles de socios quedaron sin entradas, la reventa ofrece localidades a precios que superan ampliamente los valores oficiales.

La pasión por Boca volvió a chocar de frente con una realidad que se repite cada vez que hay un partido de alta convocatoria. A pocos días del esperado cruce frente a O’Higgins por la Copa Sudamericana, conseguir una entrada se transformó en una misión casi imposible para miles de socios que denuncian no haber podido acceder a una localidad por los canales oficiales. Sin embargo, mientras las ventanillas virtuales muestran cupos agotados, la reventa parece vivir su propio festival.

La situación generó una enorme indignación entre los hinchas xeneizes. Las redes sociales se llenaron de reclamos de socios que aseguran cumplir con todos los requisitos exigidos por el club, pero que aun así quedaron afuera de la posibilidad de conseguir un ticket para ingresar a La Bombonera.

Lo que más bronca provoca es que, paralelamente, comenzaron a multiplicarse las publicaciones en distintas plataformas y grupos de compra-venta donde aparecen entradas disponibles a valores que para muchos resultan escandalosos. Las plateas más buscadas se ofrecen entre 170 y 500 dólares, cifras completamente alejadas de los precios oficiales y que convierten al sentimiento del hincha en un negocio millonario.

Pero la polémica no termina ahí. También comenzaron a aparecer ofertas para ingresar a las tribunas populares junto a La 12. Según distintas publicaciones que circulan entre los simpatizantes, esos lugares se comercializan por alrededor de 200 mil pesos por persona, alimentando aún más las sospechas y el malestar de quienes observan cómo se mueve un mercado paralelo mientras ellos no consiguen una entrada por las vías correspondientes.

La bronca apunta en varias direcciones. Por un lado, contra los revendedores que aprovechan la desesperación de los fanáticos para obtener ganancias extraordinarias. Por otro, contra un sistema que, según denuncian numerosos socios, los deja afuera de la cancha mientras otros parecen tener acceso garantizado a localidades que luego terminan revendidas a precios siderales.

Cada partido importante de Boca reactiva una discusión que lleva años: quiénes acceden realmente a las entradas y cómo terminan apareciendo cientos de tickets en el circuito informal cuando miles de socios se quedan sin lugar. Esta vez, el encuentro frente a O’Higgins volvió a dejar expuesta una problemática que golpea directamente al corazón del hincha.

Porque mientras algunos hacen números y se llenan los bolsillos, miles de fanáticos vuelven a enfrentarse a la misma frustración: querer ver a Boca y descubrir que el precio para hacerlo ya no se mide en pasión, sino en dólares.

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