Erling Haaland sorprendió al desprenderse de un rasgo que no solo formaba parte de su apariencia, sino que también había terminado conectado con uno de sus negocios. El delantero noruego se rapó y dejó atrás la extensa melena rubia que llevaba recogida durante los partidos, generando un cambio radical en la imagen que construyó durante sus años en el Manchester City.
El nuevo corte es extremadamente corto y modifica por completo la manera en que se lo había visto durante las últimas temporadas. A sus 26 años, el atacante decidió renovar su apariencia antes de volver a competir oficialmente. La transformación resulta especialmente impactante por la diferencia con el cabello largo que exhibía tanto dentro de la cancha como en sus apariciones públicas.
Durante su consolidación como una de las figuras del fútbol europeo, Erling Haaland dejó crecer progresivamente su melena. La colita rubia pasó a ser uno de los elementos más reconocibles de su estilo y lo acompañó en entrenamientos, partidos y celebraciones. Para mantener el pelo sujeto, el futbolista utilizaba habitualmente unas particulares gomitas que también despertaron la curiosidad de sus seguidores.
La flamante imagen recuerda, en cierta medida, a sus primeros años dentro de la élite. Cuando jugaba en el Borussia Dortmund y comenzaba a destacarse como uno de los delanteros con mayor proyección, el noruego llevaba un corte considerablemente más corto. La melena que luego se volvería característica todavía no había adquirido el protagonismo que alcanzó durante su etapa en Inglaterra.
El momento elegido para realizar la transformación tampoco pasó inadvertido. Manchester City se prepara para afrontar una nueva temporada de la Premier League y Haaland estrenará el look coincidiendo con el regreso de la competencia. En el compromiso ante Bournemouth, las miradas no estarán concentradas únicamente en su rendimiento deportivo y su capacidad para convertir goles.
La decisión también dejó una curiosidad empresarial. Erling Haaland utilizó durante años gomas para el cabello de Kknekki, una marca perteneciente a la compañía noruega Bon Dep, porque le ofrecían una buena sujeción mientras jugaba. En 2024, aquella preferencia personal se convirtió en una inversión: el futbolista pasó a ser accionista de la empresa que fabricaba uno de sus accesorios habituales.
No se trató de una campaña publicitaria creada especialmente para aprovechar su fama, ya que el delantero usaba esos productos antes de establecer cualquier relación comercial. Ahora, sin su característica colita, las gomitas dejarán de ocupar el mismo lugar en su imagen cotidiana. Sin embargo, el vínculo empresarial continúa y convierte al radical cambio de look en algo más que una simple decisión estética.