En las últimas horas de este sábado falleció en Chile el exjugador y entrenador Carlos Osvaldo "El Loco" Iglesias, ícono y referente del básquet del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, donde su enorme calidad de juego marcó una época entre los 70 y 90.
Tenía 70 años y venía luchando contra una cruel enfermedad. Así y todo, este año, en la ciudad chilena de Temuco, había presentado el libro autobiográfico “Iglesias, bendita locura”.
Argentino de nacimiento y destacado basquetbolista, Iglesias marcó un época en General Roca (donde llegó a Deportivo en década del ’80) y rápidamente se convirtió en una figura emblemática, con talento, personalidad y actuaciones memorables que lo transformaron en una verdadera figura. Más tarde, en 1988 se nacionalizó chileno y después comenzó su carrera como entrenador.
"Es un apasionado del básquetbol, mueve las manos, grita, alega, gesticula, pelea y discute con los árbitros, pero solo cuando se siente perjudicado por los cobros. Es un tipo que es un showman, pero saca lo mejor de cada jugador, tiene un discurso muy directo y cuando te habla, te sentís como si fueras el mejor jugador del mundo. Es muy motivador. Pero se nota que sabe el 'Loco', tiene un estilo de juego definido y con planteles chicos ha hecho mucho. Te aconseja y te llega a la fibra", recordó en algún momento Patricio Briones, a quien dirigió mientras fue ayudante técnico del bahiense Daniel Allende en la selección chilena.
El Loco fue campeón en 1994 de la División Mayor de Básquetbol (Dimayor) de Chile con la Universidad de Temuco, ciudad en la que se radicó con su familia.
Su carrera como técnico también lo llevó a dirigir la UDE, Universidad Autónoma, Puente Alto, Ancud, Puerto Varas y CEB Puerto Montt, además de Español de Talca, equipo con el que volvió a ser campeón de la Liga Nacional 2012-2013.
Su figura quedó asociada a escenarios emblemáticos del básquet roquense, como el viejo gimnasio de Del Progreso, El Cajón y el Polideportivo, donde protagonizó encuentros que permanecen en la memoria de los aficionados.
Durante el último tiempo, él mismo reconoció que estaba enfrentando "el partido más duro" de su vida. Y como siempre lo hizo, la luchó hasta el final.