Boca consiguió una de esas victorias que quedan marcadas en la memoria de sus hinchas y la celebración estuvo a la altura de la hazaña. Después de revertir la serie ante Vasco da Gama en el mítico Maracaná, el Xeneize desató la euforia puertas adentro y Juan Román Riquelme, presidente e ídolo del club, no quiso perderse la fiesta. La cuenta oficial del equipo difundió videos que mostraron cómo se vivió la clasificación desde el corazón del vestuario.
Con música a todo volumen, aplausos, abrazos y cánticos, los futbolistas celebraron el triunfo que les permitió dar vuelta la eliminatoria y meterse en una nueva final de la Copa Sudamericana. La alegría también alcanzó a los dirigentes y al cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena, que acompañaron al grupo en una noche de enorme trascendencia para el club.
Cumbia, cánticos y Riquelme en el centro de la celebración
El vestuario visitante del Maracaná se convirtió en una verdadera fiesta azul y oro. Al ritmo de “Para la gilada”, el clásico de Meta Guacha, los jugadores adaptaron el estribillo para gritar con fuerza el tradicional “¡Dale, dale, Bo!”, en una escena que reflejó la descarga de tensión después de una serie exigente.
La celebración continuó con “Así fue”, en una versión con ritmo colombiano, mientras los integrantes del plantel compartían abrazos y festejaban el objetivo conseguido. Entre ellos también estuvo Tomás Aranda, quien atraviesa la recuperación de una lesión que lo dejó fuera de competencia por el resto de la temporada, pero que siguió acompañando al grupo en su camino hacia la definición continental.
Uno de los momentos destacados fue la presencia de Riquelme, que se acercó al vestuario para compartir la alegría con los futbolistas. El presidente, uno de los máximos ídolos de la historia de Boca, había viajado junto al plantel para acompañarlo en un compromiso decisivo y terminó siendo parte de una celebración que rápidamente llegó a las redes sociales.
Los videos difundidos por el club permitieron observar una faceta distinta de la clasificación: la intimidad de un grupo que encontró en la remontada un motivo para festejar y renovar la ilusión de volver a levantar un trofeo internacional.
La remontada que desató la locura xeneize
La clasificación tuvo un valor especial por la manera en que se consiguió. Boca había perdido 1-0 en la Bombonera durante el encuentro de ida y estaba obligado a cambiar la historia en territorio brasileño. En la revancha logró revertir el marcador de la serie y terminó imponiéndose por 3-2 en el global para quedarse con el pasaje a la final.
El capitán Leandro Paredes fue uno de los grandes protagonistas al convertir el gol que selló la clasificación. Su actuación tuvo un condimento adicional: regresó apenas 11 días después de una lesión que habitualmente demanda un período de recuperación mayor y respondió en un partido de máxima exigencia.
Tras el encuentro, Arruabarrena valoró el rendimiento de sus dirigidos y destacó que el equipo jugó de manera “completa y muy inteligente”. Además, elogió la mentalidad del grupo y dejó en claro que el objetivo es avanzar paso a paso en busca de hacer historia.
El entrenador también resaltó el esfuerzo de Paredes, quien atravesó “una semana difícil”, y valoró el compromiso de sus compañeros, que están dispuestos a darlo todo para devolver a Boca a lo más alto.
Boca festeja, pero ya piensa en lo que viene
Aunque la clasificación a la final representa un objetivo importante, Arruabarrena buscó mantener los pies sobre la tierra. “Pudimos cumplir el primer objetivo y en un mes nos preocuparemos por la final, pero todavía no conseguimos nada”, remarcó el entrenador, con la intención de que el plantel no pierda el foco.
Antes de pensar en la definición continental, Boca deberá afrontar otro compromiso exigente en el ámbito local. El domingo 25 de octubre, desde las 17, visitará a Independiente en un clásico clave para sus aspiraciones en la Tabla Anual y la lucha por avanzar a los playoffs.
Por ahora, el Xeneize disfruta de una noche inolvidable en Brasil. Riquelme, los jugadores y el cuerpo técnico compartieron una celebración cargada de emoción después de una remontada que alimentó la ilusión de los hinchas. El Maracaná ya quedó atrás, pero la fiesta azul y oro sigue viva: Boca está en la final y quiere ir por más.