El clima en Neymar y el joven Robinho Jr. dio un giro total en cuestión de días. Luego de un conflicto que había escalado fuerte en un entrenamiento, ambos futbolistas protagonizaron una escena inesperada durante el partido entre Santos y Deportivo Recoleta por la Copa Sudamericana. El gesto público no pasó desapercibido y rápidamente se volvió tema central.
Todo había comenzado en el Centro de Entrenamiento Rei Pelé, donde una jugada encendió la chispa entre Neymar Jr. y Robson de Souza Júnior. Según trascendió, el crack brasileño interpretó un regate como una provocación y reaccionó de manera impulsiva. El cruce incluyó un momento físico que terminó con una denuncia del juvenil.
La tensión se trasladó a los días posteriores, con versiones cruzadas y un fuerte impacto mediático. Sin embargo, el partido por la cuarta fecha del grupo D cambió el panorama. A los 41 minutos, Neymar convirtió y, en pleno festejo, se acercó a Robinho Jr., lo abrazó y hasta le dio una cachetada en tono amistoso.
Ese gesto fue interpretado como una señal clara: el conflicto había quedado atrás. El encuentro terminó 1-1, pero el resultado deportivo quedó en segundo plano frente a la escena de reconciliación que recorrió el mundo del fútbol.
Tras el partido, Neymar rompió el silencio y explicó lo sucedido: “Fue un malentendido que tuvimos en el entrenamiento. Fue una reacción del equipo, y terminé pasándome un poco de la raya. Pero justo después de que sucedió, se ofreció una disculpa, hablamos en el vestuario, Rony y yo, y nos entendimos”.
El delantero también apuntó contra la exposición mediática: “Estas cosas deberían haberse resuelto aquí, no se suponía que fuera así. Luego llegó a manos de gente que no vive el día a día del fútbol y termina avivando las cosas de una manera muy negativa”. Además, agregó: “Si quieren una disculpa ante la prensa, aquí está. Ya pedí perdón a él y a su familia”.
Por su parte, Robinho Jr. también dio su versión y sorprendió con sus palabras: “Me sentí molesto, es mi ídolo desde la infancia, lo quiero mucho. Tomó una proporción que no debería haber tenido. Aunque haya sido un error, él ya pidió disculpas y está todo bien”.
El joven mediocampista incluso reveló que la denuncia fue impulsiva: “Fue en un momento de enojo mío y de mis representantes. Fue más un sentimiento que un pensamiento. Podría haberlo pensado dos veces”. Con el conflicto resuelto, ambos dejaron en claro que el vínculo sigue firme y que lo ocurrido quedó como una anécdota dentro de la intensidad del fútbol.