La caída en Córdoba dejó heridas profundas. River no solo perdió una final caliente ante Belgrano en el Mario Alberto Kempes, también terminó de confirmar que el equipo necesita una reconstrucción urgente. El 3-2 del Pirata, con doblete de Nicolás “Uvita” Fernández, golpeó fuerte en Núñez y aceleró una limpieza que ya empezaba a cocinarse puertas adentro.
El ciclo de Eduardo Coudet había comenzado con cierta ilusión. Los primeros triunfos consecutivos maquillaron varias falencias futbolísticas y alimentaron expectativas en un equipo que nunca terminó de convencer del todo a los hinchas. River ganaba, pero no transmitía seguridad ni identidad. Y el primer gran cimbronazo llegó en el Monumental con la derrota ante Boca, un golpe que dejó secuelas futbolísticas y emocionales.
Desde entonces, el equipo alternó buenas y malas actuaciones, aunque curiosamente mostró su mejor versión en la Copa Sudamericana. Allí se vio un River más competitivo, intenso y con otra energía. Sin embargo, en el torneo local volvió a quedar en deuda y la final frente a Belgrano terminó por desnudar todas las falencias acumuladas durante el semestre.
Por eso, en Núñez ya piensan en una renovación importante para la segunda parte del año. La dirigencia y el cuerpo técnico entienden que varios ciclos están terminados y que el plantel necesita una fuerte depuración para volver a ser competitivo.
Uno de los nombres que más ruido genera es el de Juanfer Quintero. El colombiano, ídolo absoluto para los hinchas, atraviesa un presente irregular y su continuidad dejó de estar asegurada. Haber jugado apenas unos minutos en la final encendió aún más las especulaciones sobre una posible salida luego del Mundial.
También aparecen en la lista de posibles salidas futbolistas como Paulo Díaz, Fabricio Bustos, Kevin Castaño y Maximiliano Salas, jugadores que perdieron terreno y dejaron de ser piezas importantes tanto para el cierre del ciclo Gallardo como para el actual proyecto de Coudet.
A ellos podrían sumarse jóvenes con mercado como Ian Subiabre y Lautaro Rivero. River sabe que necesita vender y no descarta desprenderse de algunos talentos para equilibrar las cuentas y financiar la llegada de nuevos protagonistas.
La sensación es clara: la derrota con Belgrano no cambió el panorama, pero sí aceleró los tiempos. El River del segundo semestre tendrá otra cara. Coudet ya empezó a mover fichas y en Núñez saben que, después de otro golpe duro, llegó la hora de barajar y dar de nuevo.