¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

El golpe de Lula al fútbol brasileño: cuánto dinero perderán los clubes sin las casas de apuestas

La prohibición de las apuestas online sacude las cuentas de los principales equipos de Brasil. Flamengo, Corinthians, São Paulo, Palmeiras y Santos concentran el 71,7% de los patrocinios y deberán buscar nuevas fuentes de ingresos.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
PUBLICIDAD
El fútbol brasileño pierde millones: el impacto de la prohibición de las apuestas en los grandes clubes

La decisión de Luiz Inácio Lula da Silva de prohibir las apuestas deportivas por internet abrió un nuevo escenario para el fútbol brasileño. Las llamadas “bets” se habían convertido en una de las principales fuentes de patrocinio de los clubes y su salida del mercado puede generar un fuerte impacto económico, especialmente entre las instituciones que tenían una mayor dependencia de esos ingresos.

El decreto anunciado este viernes contempla la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, además de la publicidad de las empresas del sector. La medida entra en vigencia tras su publicación en el Diario Oficial, aunque deberá ser convalidada por el Congreso dentro de un plazo máximo de 120 días.

El fútbol brasileño ya había reaccionado antes de la confirmación. La semana pasada, varios clubes difundieron un manifiesto en defensa de un mercado regulado y advirtieron sobre las consecuencias que podía generar la prohibición. “Las apuestas no se acaban; es el fútbol el que se acaba”, señalaron las instituciones.

Lula respondió con dureza a ese planteo y calificó como “una estupidez” la idea de que terminar con las apuestas deportivas significaría terminar con el fútbol. Sin embargo, el debate no pasa solamente por una cuestión deportiva: el dinero de las casas de apuestas se transformó durante los últimos años en una pieza importante de las estructuras financieras de los clubes.

Desde su liberalización en 2018 y posterior regulación, las empresas del sector comenzaron a ocupar espacios cada vez más importantes dentro de la industria futbolística brasileña. Aparecieron en las camisetas, en los nombres de estadios, en las transmisiones, en los torneos y en campañas publicitarias protagonizadas por figuras como Neymar, Vinícius Jr. y Ronaldo.

Los números permiten dimensionar el impacto. En 2025, los patrocinios directos de las casas de apuestas representaron el 7,97% de los ingresos de los clubes brasileños. En 2026, 13 de los 20 equipos de Primera División cuentan con empresas del sector entre sus patrocinadores y los acuerdos directos alcanzan los 977 millones de reales.

La mayor concentración está en los grandes. Flamengo recibe alrededor de 52,6 millones de dólares anuales provenientes de este tipo de acuerdos; Corinthians, 29,4 millones; São Paulo, 22 millones; Palmeiras, 19,6 millones; y Santos, 13,7 millones. Entre esos cinco equipos reúnen el 71,7% del dinero destinado a patrocinios de apuestas en la máxima categoría.

La dependencia es todavía más evidente al observar algunos balances. Las apuestas representan el 17,3% de los ingresos del Corinthians y el 12,6% de los del Flamengo, según los datos citados por EFE. En un fútbol que mueve cifras millonarias pero también arrastra compromisos financieros importantes, la pérdida de esos contratos obliga a las instituciones a buscar rápidamente alternativas.

El especialista en gestión empresarial Moisés Assayag, socio director de Channel Associados, consideró que la prohibición constituye una amenaza importante para las cuentas de los clubes, sobre todo porque no existe un período de transición para reemplazar esos ingresos. Según explicó a EFE, no significará el final del fútbol brasileño, pero sí puede profundizar los problemas financieros de instituciones que ya funcionan con déficits.

El caso de Flamengo permite observar la magnitud del problema. El club, que recibe más de 50 millones de dólares anuales de una empresa de apuestas, advirtió que el impacto podría extenderse al fútbol profesional, las divisiones inferiores, el fútbol femenino y otras actividades deportivas. Su presidente, Luiz Eduardo Baptista, estimó que el efecto sobre las cuentas del club podría rondar los 430 millones de reales el próximo año al considerar distintos conceptos vinculados al escenario generado por la prohibición.

El cambio también puede modificar el mapa de inversiones del fútbol sudamericano. Assayag planteó que, si las grandes marcas ya no pueden utilizar las camisetas de clubes brasileños para conseguir exposición regional, podrían buscar alternativas en otros mercados. Entre los posibles destinos aparece el fútbol argentino: River, Boca y Racing ya tienen acuerdos con empresas del sector, aunque sus contratos son menores que los de los gigantes brasileños.

La consecuencia, por ahora, es un escenario abierto. Los clubes brasileños deberán reemplazar una fuente de ingresos que en pocos años pasó a ocupar un lugar central dentro de su estructura comercial, mientras que las empresas tendrán que abandonar un mercado en el que, según datos oficiales, operaban 85 compañías legalmente. El Gobierno, además, anunció que enviará al Congreso un proyecto para incorporar la actividad al Código Penal y endurecer las sanciones.

El fútbol brasileño, que en los últimos años consolidó una enorme diferencia económica respecto de buena parte de sus competidores sudamericanos y ganó las últimas siete ediciones de la Copa Libertadores, enfrenta ahora un nuevo desafío. La pregunta ya no es cuánto dinero aportarán las “bets”, sino quién ocupará el espacio que dejan en las camisetas y en las cuentas de los clubes.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD