A solo seis días del inicio del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, el Grupo F se perfila como uno de los más equilibrados y difíciles de pronosticar de la fase inicial. Con historia, candidatos claros y selecciones que llegan con ambición, la zona promete tensión desde la primera fecha.
En la previa, Países Bajos se presenta como el gran favorito. La “Naranja Mecánica” es un clásico de la Copa del Mundo, con una historia marcada por el talento, el protagonismo y también la frustración de tres finales perdidas (1974, 1978 y 2010). Nunca logró levantar el trofeo, pero suele ser sinónimo de competitividad y presencia en instancias decisivas. En Qatar 2022 alcanzó los cuartos de final, reafirmando su vigencia en la elite.
Detrás aparece Japón, una selección que en las últimas décadas se consolidó como potencia asiática y que ya no sorprende en instancias de eliminación directa. Con cuatro participaciones recientes llegando a octavos de final, los nipones dejaron de ser una sorpresa para transformarse en una amenaza seria. Su proyecto a largo plazo, que incluso sueña con un título mundial en 2050, refleja una planificación sostenida que lo posiciona como un rival incómodo para cualquiera.
Suecia, por su parte, vuelve a escena mundialista con el peso de su historia. Subcampeón en 1958, el conjunto escandinavo combina tradición, orden táctico y una identidad competitiva que lo vuelve peligroso en este tipo de torneos. Aunque no estuvo en Qatar 2022, su recorrido en Copas del Mundo lo ubica como un equipo capaz de complicar a cualquiera en un grupo cerrado.
El cuarto integrante es Túnez, que llega con el objetivo de romper su techo histórico: nunca logró superar la fase de grupos en un Mundial. Sin embargo, su triunfo ante México en 1978 lo inscribe como pionero del fútbol africano y árabe en la historia de la Copa del Mundo. Hoy busca dar el golpe y meterse en una pelea que, en los papeles, parece cuesta arriba pero no imposible.
Con estilos diferentes, historias cruzadas y realidades opuestas, el Grupo F se presenta como una zona sin margen para el error. En el arranque de un nuevo Mundial, cada punto puede ser decisivo y cada partido, una final anticipada.