Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional tras vencer 3-1 a Estudiantes en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, pero el partido terminó envuelto en un escándalo que trascendió rápidamente el resultado deportivo. En el centro de la polémica quedó el árbitro neuquino Darío Herrera, cuestionado por el conjunto platense, y especialmente por su presidente, Juan Sebastián Verón.
El encuentro había comenzado con ventaja para el Pincha gracias a un gol tempranero de Alexis Castro. Sin embargo, Ángel Di María apareció para dar vuelta la historia con un doblete. Ya en el último minuto, Julián Fernández aprovechó que Fernando Muslera no estaba en su arco y marcó el 3-1 definitivo. Fue entonces cuando se desató el caos.
Qué dice el informe de Darío Herrera tras la final de la Supercopa Internacional
Este medio accedió de manera exclusiva al informe presentado por Herrera, en el que el árbitro relató en detalle lo ocurrido después del tercer gol de Rosario Central. Según su versión, se produjo un tumulto generalizado entre futbolistas y cuerpos técnicos de ambos equipos y, en medio de la confusión, Verón ingresó al campo de juego sin autorización.
El árbitro aseguró que el presidente de Estudiantes comenzó a insultar a todo el equipo arbitral, especialmente a él, y consignó en su informe frases como: “Hijos de re mil puta, hay que matarlos a todos, ustedes vienen mandados, hijos de puta, hay que matarlos a todos”, además de otros insultos.
Siempre de acuerdo con el relato de Herrera, Verón debió ser contenido por efectivos de seguridad y colaboradores del propio club debido a que intentaba avanzar hacia el equipo arbitral con la intención de agredirlo físicamente. La situación, según el documento, no llegó a concretarse.
El informe también menciona a otros dirigentes de Estudiantes. Herrera señaló que Verón habría incitado a Marcos Angeleri y Pascual Caiella a continuar con los insultos contra el equipo arbitral. Según el documento, ambos también profirieron amenazas y acusaciones de corrupción contra los árbitros y tuvieron que ser separados por la policía.
En otro pasaje, Herrera relató que Angeleri le habría dicho que, por el dinero que tenía en el banco, podía pagarles a todos los integrantes del equipo arbitral durante toda la vida, antes de volver a calificarlos de “corruptos”.
Los incidentes, según el árbitro, continuaron incluso después de la premiación, cuando los colaboradores de Estudiantes siguieron lanzando insultos mientras el equipo arbitral se dirigía al vestuario. Herrera también dejó constancia de una posterior confrontación en el túnel, aunque aclaró que los árbitros no pudieron observar lo sucedido porque se encontraban en el centro del campo escoltados por efectivos policiales.
El escándalo también tuvo consecuencias dentro de la cancha. Herrera expulsó a dos futbolistas en el quinto minuto de descuento: Agustín Sández, de Rosario Central, e Ignacio Iacovich, de Estudiantes.
Según el informe, Sández fue expulsado por conducta violenta luego de realizar gestos obscenos y ofensivos frente al banco de suplentes de Estudiantes y posteriormente enfrentarse con un adversario a golpes de puño. Herrera sostuvo que esa acción fue la que originó el tumulto final.
Iacovich, en tanto, recibió la tarjeta roja por agredir físicamente a un rival durante la pelea generalizada, mediante golpes de puño y patadas.
La noche que debía terminar con la celebración de Rosario Central terminó así marcada por los incidentes, los insultos y un informe arbitral que pone bajo la lupa la conducta de los principales dirigentes de Estudiantes. Ahora, el documento presentado por Herrera podría convertirse en una pieza clave para determinar las eventuales sanciones que recaigan sobre los protagonistas del escándalo.