Con un tobillo esguinzado, pero con la determinación intacta, la neuquina Abril Garzón protagonizó una de las historias más destacadas de los Juegos Suramericanos de la Juventud Santa Fe 2026. La ciclista oriunda de Huinganco, en el norte de la provincia, se subió al podio junto a Maribel Aguirre y conquistó la medalla de bronce para Argentina en la prueba Madison femenina de ciclismo de pista.
La dupla argentina finalizó la competencia con 14 puntos, apenas una unidad por detrás de Uruguay, que se quedó con la medalla de plata. El oro fue para Chile, que dominó la prueba con 25 unidades. Más allá del resultado, la actuación de Garzón tuvo un valor especial por las dificultades físicas que debió afrontar para llegar en condiciones a la competencia.
Tras la carrera, la propia ciclista reveló que disputó la prueba con un tobillo esguinzado, consecuencia de una caída sufrida días antes de la competencia. Lejos de bajar los brazos, inició un intenso trabajo de recuperación para no perderse una de las citas más importantes de su carrera. “Me caí y me lesioné. Fui todos los días al kinesiólogo desde que me caí para poder correr. Corro vendada, pero por suerte pedaleo y no corro con los pies”, contó entre risas.
Garzón destacó que detrás de una medalla hay mucho más que entrenamiento y preparación física. Para la representante neuquina, la clave estuvo en la fortaleza mental para superar los obstáculos y mantenerse enfocada en el objetivo. “El esfuerzo físico es lo de menos, el dolor físico es pasajero. Lo más importante es tener la mentalidad de seguir para adelante”, aseguró.
La ciclista también valoró el acompañamiento familiar y el esfuerzo económico que requiere una disciplina tan exigente como el ciclismo. “Es un deporte carísimo, muy difícil de costear y mantener. Si uno quiere prepararse bien, también necesita cierto apoyo económico”, explicó al referirse al camino que recorren muchos deportistas para llegar a competir en eventos internacionales.
La medalla de bronce tuvo así un significado especial para la joven de Huinganco. No solo representó un nuevo podio para Argentina en los Juegos Suramericanos, sino también el premio a la perseverancia, el sacrificio y la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Con el tobillo lesionado, pero con el espíritu competitivo intacto, Abril Garzón volvió a demostrar que el deporte también se construye desde la voluntad.