Independiente Rivadavia sigue escribiendo páginas doradas en su historia y Mendoza todavía no termina de caer. La Lepra igualó 1-1 ante Fluminense en el estadio Malvinas Argentinas y selló una clasificación histórica a los octavos de final de la Copa Libertadores, en la primera participación internacional de toda su historia.
El equipo dirigido porvolvió a demostrar personalidad, carácter y una identidad que lo transformó en una de las grandes sorpresas del fútbol argentino en esta temporada. Frente a un gigante continental como Fluminense, campeón de América hace apenas un puñado de meses y repleto de jerarquía, el conjunto mendocino estuvo a minutos de regalarse otra noche épica, aunque el empate sobre el cierre no alcanzó para opacar una campaña que ya quedó grabada para siempre.
La Lepra jugó con autoridad, sin complejos y dejando en claro que ya no se conforma solamente con competir. Porque este Independiente Rivadavia dejó de ser una revelación para convertirse en una realidad. En Mendoza ya no hablan de milagro: hablan de un equipo serio, intenso y convencido de lo que hace.
El partido tuvo un primer tiempo parejo y trabado, donde ambos equipos se estudiaron mucho y casi no generaron peligro. Pero en el complemento apareció el hombre de siempre. Alex Arce, el goleador paraguayo que se transformó en bandera del equipo, ganó de arriba tras un gran centro de Luciano Gómez y desató la locura en el Malvinas Argentinas con un cabezazo letal para el 1-0.
Con el resultado a favor, Independiente Rivadavia empezó a acariciar otra noche histórica. El equipo mendocino resistió los intentos brasileños con orden, sacrificio y mucho corazón. Sin embargo, cuando el reloj ya marcaba el descuento y la fiesta parecía completa, Jhon Kennedy encontró un remate desviado que terminó empatando el encuentro para Fluminense.
Pero ni siquiera ese golpe sobre el final logró borrar las sonrisas. Porque el punto terminó alcanzando para que la Lepra asegurara matemáticamente su clasificación a los octavos de final, algo impensado hace apenas unos meses para un club que debutaba internacionalmente y que hoy se codea entre los mejores del continente.
El presente del conjunto de Berti ilusiona por todos lados. En la Copa Libertadores ya hizo historia y en el torneo local también se encuentra en octavos de final, consolidando uno de los mejores momentos deportivos que recuerde el pueblo azul.
Con una idea clara, jugadores que atraviesan niveles altísimos y una provincia entera empujando detrás de un sueño que ya dejó de parecer imposible, Independiente Rivadavia sigue rompiendo pronósticos y demostrando que en el fútbol todavía hay lugar para las historias inesperadas.