La Bombonera explotó con el gol agónico de Enner Valencia y, cuando llegó el momento de poner en palabras lo que significaba aquella consagración, Leandro Paredes dejó una de las imágenes más emotivas de la jornada. El capitán de Boca se quebró hasta las lágrimas, miró hacia atrás y puso en perspectiva todo lo que había vivido para volver a vestir la camiseta del club de sus amores y levantar un título como protagonista.
"No tengo palabras para describir lo que estoy sintiendo", expresó el mediocampista, todavía atravesado por la emoción de una conquista que tuvo un significado especial en su carrera. No se trataba solamente de sumar un nuevo trofeo: era cumplir uno de los grandes sueños que había perseguido desde que decidió regresar a Boca.
"Es un sueño para mí. Hoy mi psicóloga me mandó una frase que dice: 'A veces no nos damos cuenta que estamos viviendo nuestro propio sueño'", contó Paredes. Y enseguida dejó en claro que la consagración también tenía un valor colectivo: "Me toca disfrutar, agradecerle a este grupo de jugadores y a los que se fueron a mitad de semestre, al cuerpo técnico de Úbeda, al del Vasco, porque han hecho un esfuerzo muy grande para que consigamos todo esto".
Un título diferente: esta vez, como protagonista
Paredes ya había formado parte de los planteles que conquistaron el Apertura 2011 y la Copa Argentina 2012, antes de continuar su carrera en Europa. Sin embargo, en aquellas conquistas no había tenido participación dentro del equipo. Esta vez, su historia fue diferente: regresó para convertirse en una de las principales referencias futbolísticas y emocionales del plantel.
"Me había tocado ganar, pero no había sido protagonista como este año. Volví para esto, soñé toda mi carrera con esto. Con volver, con ser campeón en esta cancha, con mi familia mirándome", reconoció, visiblemente emocionado.
El capitán también tuvo palabras para Enner Valencia, quien ingresó en el segundo tiempo y terminó convirtiéndose en el héroe de la tarde con el gol que desató la locura en la Bombonera. Paredes había dejado la cancha a los 76 minutos y desde afuera acompañó el desenlace que terminó con Boca en lo más alto.
"A Enner le agradecí. Es una muestra de lo que es el grupo: al que le toca jugar lo hace de la mejor manera. Lo hizo con Racing y le volvió a tocar hoy. Agradezco a cada uno de mis compañeros porque han hecho un esfuerzo muy grande", destacó.
La confianza hasta el último minuto
El desarrollo del encuentro había puesto a prueba la paciencia del Xeneize. Boca buscaba el gol que necesitaba para quedarse con la Tabla Anual, pero el resultado no aparecía. Paredes, sin embargo, aseguró que nunca dejó de confiar en que la victoria podía llegar.
"Confié. Hasta que el tiempo lo permita confío hasta último minuto. No lo llamo suerte yo, lo llamo constancia. Merecíamos esto y lo hemos conseguido", sostuvo.
En sus palabras también hubo lugar para quienes formaron parte del camino y ya no están en el plantel, además de los cuerpos técnicos que trabajaron durante el semestre. Un reconocimiento que excedió el resultado y mostró el lugar que ocupa el capitán dentro del grupo.
Y, detrás de cada logro, apareció otro nombre fundamental: su familia. Paredes había imaginado muchas veces ese momento, pero poder vivirlo en la Bombonera, con los suyos acompañándolo, convirtió la consagración en algo todavía más especial.
La emoción del capitán fue el reflejo de una tarde inolvidable para Boca. El gol de Valencia le dio el título, pero las lágrimas de Paredes dejaron una imagen que también explicó lo que significó esta conquista: volver a casa, ser protagonista y cumplir el sueño de festejar otra vez con la camiseta azul y oro.
El festejo tendrá su tiempo, aunque el propio Paredes ya dejó en claro que el equipo no piensa detenerse: "Toca disfrutar hoy y mañana, pero a partir del lunes nos enfocaremos en todo lo que viene".