Tras poco más de ocho horas de vuelo desde Miami, la familia de Lionel Messi aterrizó en el aeropuerto Islas Malvinas de la ciudad de Rosario con el deseo de despedir a su padre, fallecido esta madrugada como consecuencia de una prolongada enfermedad.
El capitán de la Selección Argentina emprendió viaje apenas fue notificado por su madre que la salud de Jorge, su papá, era crítica. El llamado no lo tomó por sorpresa al futbolista, quien ya había vivido momentos de mucha carga emocional durante la Copa del Mundo por esta misma situación.
Hacía una semana que el 10 había hecho exactamente la ruta aérea inversa para sumarse a los trabajos de su actual club, el Inter Miami, que de inmediato lo liberó para que vuelva a la Argentina, tal cual lo deseó de manera inmediata tras conocerse el triste desenlace.
Acompañado de un singular operativo de seguridad que evitó el contacto de Messi con los fanáticos y la prensa, el avión privado de la familia fue monitoreado y una camioneta particular esperó en pista por ellos para trasladarlos de inmediato al cementerio Parque El Prado, ubicado en Pérez, próximo a la ciudad de Rosario.
Incluso los trámites migratorios se completaron dentro del avión para que la logística no sufra ningún tipo de retraso. Durante el trayecto desde la pista al espacio íntimo de despedida se habría producido un cambio de vehículo para burlar a la enorme guardia periodística que se montó en las adyacencias al portón de ingreso al lugar de descanso eterno.