Racing Club arrancó su camino en la Copa Sudamericana con una victoria de peso en la altura de Sucre. Fue 3-1 ante Independiente Petrolero, en un encuentro que tuvo controlado por largos pasajes, en el que también sufrió, pero que terminó resolviendo con autoridad en el final.
El equipo de Gustavo Costas mostró personalidad desde el inicio y logró marcar diferencias en el primer tiempo. Gonzalo Sosa abrió el marcador tras una buena jugada colectiva y, minutos más tarde, Gastón Martirena amplió la ventaja luego de una gran asistencia del propio Sosa, una de las figuras de la noche.
Con el 2-0, Racing parecía encaminar una noche tranquila e incluso tuvo oportunidades para estirar la diferencia. Sin embargo, Independiente Petrolero reaccionó y descontó antes del descanso a través de un penal convertido por el brasileño Tomás, que le devolvió vida al conjunto local.
En el complemento, la Academia volvió a generar situaciones claras, pero no logró capitalizarlas y dejó el partido abierto. Esa falta de eficacia le dio aire al equipo boliviano, que fue en busca del empate y llegó a inquietar seriamente sobre el cierre, incluso con una jugada salvada prácticamente en la línea que mantuvo la ventaja argentina.
Cuando el duelo parecía cerrarse con sufrimiento, apareció la tranquilidad. En tiempo de descuento, Toto Fernández sentenció la historia y puso el 3-1 definitivo para liquidar el encuentro y desatar el festejo académico en territorio boliviano.
Racing debutó con carácter, se sobrepuso a la exigencia de la altura y se llevó tres puntos fundamentales para empezar con el pie derecho en el Grupo E. Una victoria que suma en la tabla y también en confianza, mostrando que este equipo tiene herramientas para dar pelea.