Marc Cucurella volvió a ser noticia después de la consagración de España en el Mundial 2026. El lateral izquierdo cumplió una promesa que había realizado durante la competencia y decidió tatuarse a Luis de la Fuente, el entrenador que condujo a La Roja hacia el título más importante de su historia reciente.
El defensor, que recientemente concretó su llegada al Real Madrid tras su paso por el Chelsea, había sorprendido semanas atrás al revelar cuál sería su recompensa personal en caso de levantar la Copa del Mundo. Lejos de hablar de celebraciones extravagantes o lujos, eligió un homenaje muy particular para quien considera una pieza clave en el éxito del seleccionado español.
"Si ganamos el Mundial me tatúo la cara de Luis de la Fuente", había asegurado en una entrevista con El Partidazo de COPE, convencido de que el técnico merecía un reconocimiento especial por el trabajo realizado al frente del equipo.
Y cumplió.
Tras la histórica consagración de España en Estados Unidos, México y Canadá, el futbolista compartió en sus redes sociales las imágenes del proceso. Primero publicó una advertencia que rápidamente llamó la atención de los fanáticos: "Las promesas se cumplen". Horas después llegó la confirmación definitiva con una fotografía del resultado final y un mensaje contundente: "Promesa cumplida".
El tatuaje muestra a Luis de la Fuente sosteniendo la Copa del Mundo, acompañado por elementos alusivos al Mundial 2026. La obra quedó plasmada en la parte posterior de su brazo izquierdo y rápidamente se volvió viral entre los seguidores del seleccionado español.
La historia ganó todavía más repercusión porque la promesa había sido realizada antes de la final frente a Argentina. Finalmente, España logró imponerse por 1 a 0 en el alargue gracias al gol de Ferran Torres, resultado que le permitió conquistar el título más importante de su historia reciente y desatar una ola de festejos en todo el país.
Para Cucurella, una de las figuras más regulares del equipo durante la Copa del Mundo, el tatuaje representa mucho más que un simple dibujo. Es el recuerdo permanente de una conquista histórica y el reconocimiento a un entrenador que transformó a España en campeona del mundo.
Mientras los festejos continúan y los campeones disfrutan de unos días de descanso, el lateral dejó en claro que algunas promesas están hechas para cumplirse. Y ahora, cada vez que mire su brazo, recordará para siempre el Mundial que llevó a España a la cima y al hombre que condujo ese sueño hasta convertirse en realidad.