La novela de Marcos Rojo tuvo un desenlace inesperado. Cuando su regreso a Estudiantes de La Plata parecía caerse definitivamente tras la negativa inicial de la AFA, el propio defensor tomó cartas en el asunto, intervino personalmente en las gestiones y logró destrabar su llegada al Pincha. Con ayuda de Racing, finalmente consiguió ser inscripto y quedó habilitado para disputar tanto el torneo local como la Copa Libertadores.
Todo había comenzado con una noticia que cambió por completo el panorama en el country de City Bell. El defensor, que llevaba varios días entrenándose bajo las órdenes de Alexander Medina después de acordar su salida de Racing, recibió la comunicación de que no sería autorizado para incorporarse al conjunto platense. La respuesta negativa de la casa madre del fútbol argentino amenazaba con dejarlo afuera de las semifinales continentales y frustrar su regreso a uno de los clubes más importantes de su carrera.
La reacción de Rojo fue inmediata. Tras conocer la decisión, abandonó el entrenamiento y comenzó a moverse personalmente para encontrar una salida al conflicto administrativo. La clave estuvo en las gestiones que realizó con la colaboración de Racing, que permitieron resolver la situación y concretar la inscripción del defensor en lugar de Gabriel Neves. Así, lo que horas antes parecía una operación caída terminó convirtiéndose en una incorporación habilitada para todas las competencias.
De esta manera, el exdefensor de Boca y la Selección argentina logró cerrar una negociación que atravesó varios giros, con una negativa inicial de la AFA que puso en jaque su futuro inmediato. El desenlace también vuelve a poner el foco en la relación entre Estudiantes y la conducción del fútbol argentino, en medio de los cruces que han marcado el vínculo entre ambas partes. Para el Pincha, la incertidumbre quedó atrás: Rojo ya está habilitado y podrá ser una alternativa para afrontar el tramo decisivo de la temporada.