Hay imágenes que sobreviven al paso del tiempo porque tienen algo que las hace eternas. No necesitan un gol, una copa ni una jugada decisiva. Alcanza con una pelota, un puñado de segundos y Lionel Messi haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar al fútbol.
Eso ocurrió en Sudáfrica, durante el Mundial 2010. En medio de la concentración de la Selección Argentina dirigida por Diego Maradona, una cámara capturó una escena íntima que recién ahora volvió a salir a la luz gracias a Jonás Gutiérrez. Y allí está Messi, todavía joven, lejos de imaginar todo lo que conseguiría después, haciendo jueguitos con una Jabulani como si la pelota estuviera atada a sus pies.
El Galgo, integrante de aquel plantel mundialista, fue quien registró el momento. En la habitación aparecen también Martín Demichelis y Maxi Rodríguez, que primero toma la pelota y comienza a demostrar toda su habilidad. Pero cuando llega el turno de Messi, la escena cambia por completo.
La Pulga empieza a dominar la Jabulani con una facilidad que parece irreal. La pelota va de un pie al otro, sube, baja y vuelve a quedar bajo su control como si fuera una extensión de su cuerpo. No hay esfuerzo visible ni movimientos exagerados: solamente talento puro.
De fondo suena una canción de Los Nocheros y, durante unos segundos, aquella concentración argentina se transforma en el escenario perfecto para contemplar a un futbolista que todavía tenía muchos capítulos por escribir.
"Ahí entra Maxi Rodríguez que empieza a hacer jueguitos de una forma increíble y después arranca Messi y lleva el momento a algo sublime, imposible dejar de ver este video", escribió Gutiérrez al compartir las imágenes.
Pero el recuerdo del exfutbolista argentino también tuvo lugar para el humor. "Yo quiero que sepan que era el que filmaba y no quise que Leo se sintiera menos si yo empezaba a hacer mis malabares con la Jabulani, jajajaja", bromeó el Galgo.
Sin embargo, detrás de la anécdota y las risas apareció también la emoción. Porque volver a mirar a aquel Messi de 2010 permite dimensionar cuánto cambió su historia desde entonces. Era un joven de 23 años, con sueños enormes y un talento que ya había deslumbrado al mundo, pero que todavía tenía por delante una carrera capaz de romper prácticamente todos los límites.
Aquel Mundial terminó antes de lo que Argentina soñaba, con la eliminación frente a Alemania en cuartos de final. Messi se fue de Sudáfrica sin poder levantar la Copa y con la sensación de que la gloria con la Selección todavía estaba pendiente.
Después llegarían las finales perdidas, las críticas, la frustración, la decisión de dejar momentáneamente la Selección y, finalmente, la revancha. Copa América, Finalissima, Mundial de Qatar y otra Copa América. Una colección de títulos que terminó completando una carrera que lo instaló definitivamente en la discusión por ser el mejor futbolista de todos los tiempos.
Por eso el video que recuperó Jonás Gutiérrez tiene un valor especial. No muestra al Messi campeón del mundo ni al capitán levantando trofeos. Muestra al Messi más auténtico: un pibe con una pelota en los pies, haciendo magia casi sin darse cuenta.
Y quizás ahí esté la verdadera belleza de la escena. Antes de los récords, las finales y las copas, estaba esto: Messi, una Jabulani y un talento natural capaz de dejar a todos en silencio.
El tiempo pasó. El niño creció, conquistó el mundo y se convirtió en leyenda. Pero aquella pelota que parecía imposible de dominar quedó, por unos segundos, completamente sometida a sus pies.