Lionel Messi ya está en el Monumental y su llegada estuvo marcada por una emoción imposible de disimular. El capitán argentino arribó al estadio visiblemente conmovido, con lágrimas en los ojos, para comenzar a transitar una de las noches más especiales y difíciles de su carrera.
Apenas apareció en escena, quedó claro que no era una noche más. Después de tantos años, tantos partidos, derrotas, títulos, abrazos y momentos inolvidables con la camiseta argentina, Messi llegó al lugar donde vivirá su último partido con la Selección. Y esta vez, la emoción pudo más que cualquier gesto de concentración.
Mientras miles de hinchas ya colmaron las tribunas y prepararon una fiesta para homenajearlo, el 10 comenzó a vivir desde adentro una despedida que durante años pareció lejana. El Monumental lo espera para agradecerle por una historia que comenzó hace más de dos décadas y que terminó con la conquista de los títulos que tanto buscó: la Copa América, la Finalissima y el Mundial.
Messi ya está en casa. Conmovido, rodeado por los suyos y con todo un estadio preparado para despedirlo, el capitán se acerca al momento que nadie quería que llegara. En unas horas volverá a ponerse la camiseta argentina por última vez y tendrá frente a sus ojos a una multitud que, más que despedir a un futbolista, se prepara para agradecerle al hombre que hizo realidad tantos sueños.