La pelota todavía no había comenzado a rodar, pero el Mundial 2026 ya regalaba uno de sus momentos más especiales. En la ceremonia inaugural realizada en Toronto, dos de las máximas figuras de la música canadiense se adueñaron de la escena y emocionaron a miles de fanáticos que colmaron el estadio en la previa del encuentro entre Canadá y Bosnia-Herzegovina.
El primero en salir al escenario fue Michael Bublé. El reconocido cantante canadiense fue recibido con una ovación ensordecedora y rápidamente se convirtió en el alma de la fiesta. Con uno de sus temas más populares, el artista hizo cantar a todo el estadio y le dio el tono perfecto a una ceremonia que combinó música, luces y un marcado espíritu mundialista. Su actuación fue uno de los puntos más altos de una noche que tuvo al espectáculo como gran protagonista.
Cuando la emoción parecía haber alcanzado su techo, llegó otro de los momentos más esperados. Alanis Morissette tomó el micrófono para interpretar el himno nacional canadiense y provocó una de las imágenes más conmovedoras de la jornada. Con todo el estadio de pie y miles de banderas rojas y blancas flameando en las tribunas, la cantante puso su sello en una interpretación cargada de sentimiento que despertó el orgullo de los anfitriones.
La ceremonia confirmó que Canadá no quería pasar desapercibido en su estreno como sede mundialista. Entre la energía de Bublé y la emotividad de Morissette, Toronto vivió una apertura inolvidable que logró unir música, identidad nacional y fútbol en una misma noche. Antes de que hablara la pelota, las estrellas canadienses ya habían dejado su huella en la Copa del Mundo.