El fallecimiento de Fernando Gayoso golpeó de lleno al mundo Boca y abrió una despedida cargada de tristeza. El histórico entrenador de arqueros murió tras luchar contra la ELA, esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad que tiempo atrás lo había obligado a alejarse del trabajo diario en el campo de juego.
En el club seguían de cerca su estado de salud, ya que permanecía internado en el Sanatorio Trinidad Mitre. La noticia generó una fuerte conmoción entre quienes compartieron planteles, entrenamientos y años de competencia con un profesional muy valorado por su experiencia, especialmente en el trabajo específico con arqueros y penales.
Franco, su hijo, fue quien lo despidió públicamente con un mensaje profundamente emotivo. “Hasta siempre, campeón. Te voy a extrañar toda mi vida. Descansá en paz. Te amo”, escribió en Instagram, en una publicación que reflejó el dolor íntimo de la familia.
El mensaje también incluyó un agradecimiento para quienes acompañaron a Fernando Gayoso durante el tratamiento. “Quiero agradecer eternamente a la doctora Ana María Panizza y al doctor Sergio Garzón por el trato con mi papá así como también con mi mamá, dos personas de oro, dos ángeles. Los mejores médicos del mundo”, expresó.
En esa misma despedida, Franco destacó la contención recibida en la internación. “Y un agradecimiento a todo el Sanatorio Trinidad Mitre, como también a las enfermeras del piso 4. Fueron personas increíbles quienes nos acompañaron y trataron con muchísimo cariño en cada segundo. Son personas increíbles, gracias”, agregó.
Tiempo atrás, el propio entrenador había contado públicamente el diagnóstico que modificó su rutina. “Hace un tiempito me tuve que hacer unos estudios y me salió que estoy transitando una enfermedad que hoy por hoy no me deja estar en el campo porque, la verdad, no me siento como para estar. Tuve la suerte de que el club me dio la posibilidad de trabajar en otra área, de seguir cerca de los arqueros”, había explicado.
Aquel momento también mostró la dificultad emocional de asumir una nueva etapa lejos del día a día que conocía. “Reacomodándome. Se torna medio duro asumirlo, pero trato de estar fuerte de cabeza”, había dicho Fernando Gayoso, que además atravesó durante su tratamiento la muerte de su esposa, Silvina, uno de sus grandes apoyos.
Su historia profesional dejó una marca importante en el fútbol argentino. Con casi dos décadas como entrenador de arqueros, trabajó en Vélez, Tigre, Nacional de Uruguay, Racing y Boca, donde tuvo dos etapas y se convirtió en una figura respetada puertas adentro. Su muerte deja una ausencia fuerte en un puesto silencioso, pero decisivo.