La crisis de credibilidad que atraviesa la AFA sumó un nuevo capítulo. Huracán decidió no participar del Comité Ejecutivo como señal de protesta tras el polémico arbitraje en el empate frente a Barracas Central, en un gesto que expone el creciente malestar de varios clubes con la conducción del fútbol argentino.
La decisión fue tomada por la dirigencia del “Globo”, que optó por ausentarse de la última reunión del Comité como forma de manifestar su descontento. El detonante fue una jugada clave en el Ducó: una mano dentro del área que no fue revisada por el VAR y que, según el club, debió sancionarse como penal.
El malestar, sin embargo, no es nuevo. Desde Parque Patricios sostienen que los fallos arbitrales vienen perjudicándolos de manera reiterada desde la temporada pasada, con decisiones que se repitieron en distintos partidos y que alimentaron la sensación de inequidad.
Pero el caso de Huracán no es aislado. En las últimas semanas, otros clubes también comenzaron a levantar la voz y a marcar distancia, en un contexto donde las críticas al arbitraje y a la conducción se hacen cada vez más frecuentes. La falta de respuestas concretas y la repetición de situaciones polémicas empiezan a erosionar el respaldo dirigencial.
En ese escenario, la AFA aparece cada vez más cuestionada y con menor apoyo interno. Lo que durante años fue un frente cerrado, hoy muestra fisuras: dirigentes que antes evitaban confrontar, ahora exponen públicamente su disconformidad.
La salida de Huracán del Comité Ejecutivo no solo es un gesto político, sino también un síntoma de un clima que se recalienta. Con el correr de las fechas y sin soluciones a la vista, el conflicto amenaza con escalar y abrir un nuevo frente institucional en el fútbol argentino.