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Paredes no se baja de la revancha: el plan de Boca para recuperarlo y buscar la remontada ante Vasco da Gama

El capitán xeneize evoluciona favorablemente del desgarro en el isquiotibial derecho y ya realizó trabajos de campo. Aunque los plazos médicos habituales lo dejarían afuera, crece el optimismo para que pueda jugar el martes en Brasil.

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Leandro Paredes evoluciona favorablemente de su lesión y mantiene la ilusión de estar presente en la revancha ante Vasco da Gama.

Leandro Paredes no quiere quedarse afuera de una de las noches más determinantes del semestre de Boca. El mediocampista y capitán xeneize acelera su recuperación del desgarro grado dos en el isquiotibial derecho y mantiene viva la ilusión de estar presente el próximo martes ante Vasco da Gama, en Brasil, por la revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana. Su evolución encendió el optimismo en el cuerpo técnico, que sigue de cerca cada paso de su recuperación.

La noticia que alimentó la esperanza llegó durante la práctica del miércoles, cuando el volante realizó trabajos de campo y mostró avances que sorprendieron al cuerpo médico. Si bien apenas transcurrieron seis días desde la lesión que sufrió frente a Instituto, en Córdoba, la posibilidad de que llegue al encuentro decisivo dejó de ser una alternativa completamente descartada. La intención es evaluar cómo responde físicamente durante los próximos entrenamientos antes de tomar una determinación.

Paredes quiere estar y Boca necesita a su capitán

El principal motivo para sostener la ilusión es la importancia que tiene Paredes dentro del equipo. El mediocampista es una pieza central en el funcionamiento de Boca: ordena la mitad de la cancha, maneja los tiempos y aporta una experiencia que adquiere todavía más valor en partidos de eliminación directa. Su ausencia se sintió en un momento delicado, especialmente después de la derrota por 1-0 en la Bombonera, un resultado que obliga al conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena a salir a buscar la remontada en Brasil.

Además, existe un antecedente que alimenta las expectativas. Antes del encuentro frente a Universidad Católica, por la última fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores, Paredes había sufrido una lesión similar y terminó siendo titular, completando los 90 minutos. Sin embargo, aquel episodio no garantiza que pueda repetir la experiencia: cada lesión tiene sus particularidades y el riesgo de una recaída sigue presente.

La cuenta regresiva juega en contra. Si el capitán llega a disputar la revancha del martes, lo haría con apenas 11 días de recuperación, cuando los plazos médicos habituales para un desgarro de estas características rondan los 21 días. Por eso, el cuerpo técnico y los profesionales médicos deberán analizar su evolución, las sensaciones del futbolista y las posibilidades reales de competir sin agravar la lesión.

El riesgo de arriesgarlo y los partidos que vienen

En Boca saben que el deseo del jugador no alcanza para garantizar su presencia. Una recaída podría devolverlo al punto de partida y dejarlo afuera de una seguidilla de compromisos decisivos para el cierre del año. El Torneo Clausura, la tabla anual, la Copa Argentina y el Superclásico frente a River, previsto para el 1° de noviembre en la Bombonera, forman parte de un calendario que obliga a medir cada decisión.

En condiciones normales, el partido ante River aparecía como una fecha más lógica para pensar en su regreso. Sin embargo, la derrota en la ida frente a Vasco da Gama modificó el escenario y puso sobre la mesa la posibilidad de acelerar los tiempos para intentar una remontada que mantenga vivo el sueño continental.

La serie todavía está abierta y Boca buscará en Brasil el resultado que necesita para avanzar. Si logra clasificarse a la final, Paredes tendría alrededor de un mes antes de la definición, un factor que también puede entrar en la evaluación del cuerpo técnico. Por ahora, no hay una decisión definitiva: su presencia se resolverá más cerca del partido, en función de cómo responda a las cargas de trabajo.

El capitán ya dio señales alentadoras, pero todavía debe superar la prueba más importante: demostrar que está en condiciones de competir. Mientras tanto, Boca se aferra a la evolución de su número cinco y espera que pueda estar en una noche en la que necesita fútbol, carácter y liderazgo para cambiar el rumbo de la serie.

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