Se terminó el sueño de Platense en la Copa Libertadores, pero el Calamar se despidió de pie. En una noche inolvidable en Vicente López, el equipo de Martín Palermo venció 2-1 a Fluminense, estuvo a un gol de llevar la serie a los penales y tuvo varias oportunidades para completar una remontada que finalmente no pudo concretar.
Platense salió a jugar la vuelta con la obligación de levantar el 0-2 sufrido en Brasil y desde el comienzo mostró que estaba dispuesto a ir por todo. Guido Mainero abrió el marcador y encendió la ilusión en Vicente López. El equipo argentino encontró confianza, empujó con su gente y consiguió antes del descanso el segundo tanto, convertido por Bruno Sepúlveda, para dejar el global igualado 2-2.
La remontada parecía estar al alcance de la mano. Platense había conseguido borrar en 45 minutos la diferencia que Fluminense había construido en Brasil y necesitaba un gol más para forzar la definición por penales. Sin embargo, el conjunto brasileño encontró una respuesta en el segundo tiempo.
El uruguayo Agustín Canobbio apareció para marcar el descuento y poner el 2-1 en Vicente López. Ese gol volvió a darle la ventaja a Fluminense en el global, que pasó a imponerse 3-2 y obligó al Calamar a buscar nuevamente otro tanto para mantener vivo el sueño.
Platense no se entregó. Fue nuevamente en busca del arco brasileño, generó situaciones y tuvo oportunidades claras para conseguir el gol que llevara la serie a los penales. La falta de precisión en los metros finales y las intervenciones del conjunto visitante terminaron impidiendo que llegara ese tercer grito.
El pitazo final marcó la eliminación, pero también cerró una participación que quedará en la historia del club. En su primera experiencia en la Copa Libertadores, Platense compitió, llegó hasta los cuartos de final y protagonizó una noche en la que estuvo muy cerca de dejar en el camino a uno de los equipos más importantes del continente.
El equipo de Palermo no tiene demasiado para reprocharse. La clasificación finalmente quedó en manos de Fluminense, pero el Calamar se va de la Copa con la sensación de haber estado a la altura y con una actuación que quedará como una de las páginas más importantes de su historia internacional.
Vicente López soñó durante 90 minutos con una hazaña que finalmente no pudo ser. Platense ganó el partido, hizo todo lo posible para remontar la serie y se despidió de la Libertadores con la frente en alto, después de una campaña que difícilmente sus hinchas olvidarán.