El regreso de Pocho Lavezzi a uno de los lugares más importantes de su carrera quedó marcado por una situación que rápidamente llamó la atención. Durante el homenaje que recibió en Napoli, el exdelantero fue visto con algunos movimientos corporales involuntarios que generaron preocupación entre quienes presenciaron el momento y luego observaron las imágenes difundidas.
La aparición del argentino en el estadio italiano estaba relacionada con el reconocimiento a su trayectoria y al enorme recuerdo que dejó en el club. Sin embargo, las imágenes de Lavezzi terminaron tomando otro sentido debido a su comportamiento corporal, que provocó comentarios y volvió a poner el foco sobre su presente personal.
El Pocho, de 41 años, atravesó en los últimos años una etapa complicada y decidió hablar públicamente sobre ella en distintas oportunidades. Aunque las imágenes del homenaje no permiten sacar conclusiones sobre su estado de salud, sí reavivaron el interés por el proceso que el exjugador había reconocido tiempo atrás.
En una entrevista con Migue Granados para Olga, realizada meses atrás, Lavezzi había contado que comenzó a atravesar problemas con las adicciones después de retirarse del fútbol profesional en 2019. “Mientras jugué nunca hice cosas”, había aclarado, antes de explicar cómo cambió su vida una vez que dejó la actividad.
“Empezó por querer disfrutar de cosas que no me estaban haciendo tan bien. Yo soy todo mucho. A mí me cuesta. Fui a fondo”, había reconocido el exfutbolista. Además, relató que en ese período apareció la ansiedad y destacó el acompañamiento de su entorno: “Sufrí ansiedad. Me la encontré de golpe. Por suerte tuve a mi familia y a gente muy linda que me ayudó a que tomara decisiones para mejorar”.
Uno de los momentos que más lo movilizó estuvo relacionado con su hijo Tomás. “Una de las cosas que me marcó fue que mi hijo me siente y me diga un montón de cosas. Ahí dije: ‘No, ¿qué estoy haciendo?’”, había contado. Según explicó, esa conversación fue determinante para comprender cuánto estaba afectando su situación a las personas que tenía cerca.
A partir de ese momento, Lavezzi aceptó internarse y comenzó un tratamiento. “Me convencieron y me interné. Estuve curtiéndola en una clínica con gente que no conocía, que no tenía nada que ver con mi palo”, relató. También admitió que al principio se resistió: “Estuve muy renegado de entrada, pero después me terminó haciendo bien”.
En aquella charla, el exjugador dejó en claro que su recuperación no era un capítulo cerrado y que debía continuar trabajando sobre sí mismo. “Hoy sigue estando y sigo luchando, sigo en tratamiento para seguir mejorando”, aseguró. Por eso, las imágenes que se conocieron desde Napoli volvieron a despertar preocupación, aunque el propio contexto del tratamiento muestra que se trata de un proceso que Pocho Lavezzi continúa atravesando.