Si el famoso container de River en el predio de Cantilo se convirtió en una de las imágenes más comentadas del mercado de pases, en Avellaneda también existe una situación similar. Racing atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años y, además de los malos resultados deportivos, debe convivir con varios futbolistas que buscan una salida y hoy se encuentran entrenando apartados del resto del plantel.
La crisis no solo pasa por lo que ocurre dentro de la cancha. El equipo viene acumulando resultados adversos, el malestar de los hinchas crece partido tras partido y ahora la dirigencia encabezada por Diego Milito enfrenta otro foco de conflicto: jugadores importantes que ya no quieren seguir en el club.
Uno de los casos más llamativos es el de Agustín García Basso. El defensor fue una pieza clave en la histórica conquista de la Copa Sudamericana 2024, pero su rendimiento cayó considerablemente durante el último tiempo. Tras perder protagonismo y lugar en la consideración del cuerpo técnico, el zaguero manifestó su intención de marcharse. Sin embargo, hasta el momento no apareció ninguna oferta que satisfaga las pretensiones económicas de Racing. Mientras espera una definición, trabaja diferenciado y a contraturno.
Otro nombre que genera sorpresa es el de Baltasar Rodríguez. Hace apenas algunas semanas renovó su vínculo con la institución, pero rápidamente cambió de postura y comenzó a presionar para salir. El mediocampista de 23 años pretende continuar su carrera en Estudiantes de La Plata, aunque la propuesta presentada por el Pincha fue considerada insuficiente por la dirigencia académica.
La tensión escaló cuando el futbolista decidió no formar parte del encuentro frente a Tigre por el Torneo Clausura. La respuesta del club fue inmediata: recibió una sanción económica y quedó en una situación incómoda mientras continúa negociando su salida.
La tercera historia tiene como protagonista a Santiago Sosa, uno de los referentes del plantel y capitán durante buena parte de la última temporada. El volante parecía tener todo acordado para continuar su carrera en Vasco da Gama, pero las diferencias entre las instituciones terminaron enfriando una transferencia que parecía encaminada.
Ante la falta de avances, el ex River decidió no entrenarse junto al grupo principal y también pasó a integrar el lote de futbolistas apartados. Su situación es una de las que más preocupa en Avellaneda, ya que se trata de un jugador de peso dentro del vestuario y con una importante valoración deportiva.
Los conflictos llegan en un momento especialmente delicado para Racing. La gestión de Diego Milito no logra encontrar estabilidad en el mercado de pases y varios procesos de salida volvieron a quedar envueltos en tensiones y desacuerdos. A eso se suma la falta de incorporaciones de jerarquía y un presente futbolístico que está lejos de las expectativas generadas a principios de año.
La derrota ante Tigre terminó de encender las alarmas. Los hinchas expresaron su malestar contra la dirigencia y el clima en Avellaneda se volvió cada vez más espeso. Mientras el equipo intenta recuperarse dentro de la cancha, en los pasillos del club crece otro problema: el de los futbolistas que ya tienen la cabeza puesta lejos de Racing.