El nombre de Ramón Díaz vuelve a ganar fuerza en los pasillos del Monumental. En medio de un presente futbolístico que no encuentra respuestas y con Leonardo Ponzio al frente del equipo de manera interina, la posibilidad de que el Pelado regrese al banco de River empieza a instalarse con fuerza entre los rumores que rodean al mundo millonario.
El empate 1-1 frente a Sarmiento profundizó las dudas sobre el rendimiento del equipo. Después de más de 22 días sin competencia, el conjunto de Núñez tuvo tiempo para trabajar y buscar una mejor versión, pero volvió a dejar interrogantes. El resultado lo dejó octavo en la tabla anual, prácticamente sin posibilidades de pelear por ese objetivo, y noveno en la Zona B del Torneo Clausura, fuera de los puestos de clasificación a los playoffs.
En ese escenario, la dirigencia podría acelerar la búsqueda de un entrenador y el nombre de Ramón aparece entre las alternativas que despiertan mayor expectativa. No se trata de un candidato más: el riojano es uno de los grandes símbolos de la historia de River, primero como futbolista y después como director técnico, con una trayectoria que lo convirtió en uno de los entrenadores más ganadores del club.
Su última etapa, sin embargo, tuvo de todo. Comenzó con la ilusión de recuperar la identidad ganadora del equipo, incluyó un campeonato inolvidable y terminó con una renuncia abrupta, apenas días después de sumar otro trofeo. Una historia que vuelve a cobrar protagonismo ante la posibilidad de un nuevo capítulo en Núñez.
El regreso que devolvió la ilusión a River
Después de sus exitosos primeros ciclos, en los que conquistó seis títulos y construyó buena parte de su leyenda como entrenador, Ramón Díaz regresó a River a fines de noviembre de 2012. Su misión era suceder a Matías Almeyda y encaminar a un equipo que buscaba recuperar protagonismo tras su paso por la Primera Nacional.
El estreno fue auspicioso: victoria por 2-0 ante San Martín de San Juan. Sin embargo, las expectativas estaban puestas en lo que vendría durante 2013, cuando el Millonario intentaría volver a pelear por los primeros puestos y recuperar su lugar entre los protagonistas del fútbol argentino.
El arranque del año alimentó la ilusión. River ganó los Superclásicos de verano y comenzó el Torneo Final con buenas sensaciones. Pero no pudo sostener el ritmo de Newell's, que terminó consagrándose campeón, mientras el equipo de Ramón quedó segundo, a tres puntos.
El siguiente semestre estuvo lejos de lo esperado. La salida de David Trezeguet rumbo a Newell's debilitó el ataque y el equipo tuvo dificultades para encontrar regularidad en el Torneo Inicial. River terminó décimo, con 21 puntos, y sufrió una derrota ante Boca en el Monumental que aumentó el malestar de los hinchas.
A fines de aquel año también se produjo un cambio importante en la conducción del club: Rodolfo D'Onofrio asumió la presidencia y mantuvo a Ramón en el cargo, aunque la renovación contractual incluyó una reducción salarial para el entrenador.
El campeonato que terminó con seis años de sequía
El 2014 encontró a River con la necesidad de reconstruirse futbolísticamente. Para recuperar el peso ofensivo que había perdido con la salida de Trezeguet, el club incorporó a Fernando Cavenaghi y Teófilo Gutiérrez, dos nombres que terminarían siendo fundamentales en la campaña.
Con un equipo que fue creciendo a lo largo del torneo, el Millonario volvió a pelear arriba y consiguió algo que parecía lejano: ser campeón después de seis años sin títulos locales y tras el doloroso descenso a la B Nacional.
La consagración tuvo momentos que quedaron grabados en la memoria de los hinchas, entre ellos la victoria frente a Boca en La Bombonera y el cierre del campeonato con una contundente goleada por 5-0 ante Quilmes. Ramón volvió a levantar un trofeo con River y reafirmó su lugar entre los entrenadores más importantes de la institución.
En aquella campaña también se produjo una decisión llamativa: Leonardo Ponzio perdió protagonismo y quedó relegado en la consideración del técnico. El mismo Ponzio que hoy conduce al equipo de manera interina podría dejar su lugar si finalmente la dirigencia apuesta por el regreso del riojano.
Pero el ciclo todavía tenía un capítulo más. Pocos días después de ganar el campeonato, River disputó la Superfinal ante San Lorenzo y se impuso por 1-0, con un gol de Germán Pezzella. De esa manera, Ramón sumó otro título a su colección y alcanzó los ocho trofeos como entrenador del club, una marca que años más tarde superaría Marcelo Gallardo.
Dos títulos y una salida inesperada
Cuando todo parecía encaminado para que Ramón continuara al frente del equipo, llegó una noticia que sorprendió al mundo River. El 27 de mayo de 2014, apenas días después de la consagración en la Superfinal, el riojano anunció su salida.
La renuncia fue abrupta y dejó interrogantes sobre los motivos de una decisión que llegó en el mejor momento deportivo de su última etapa. El entrenador se marchó después de devolverle un campeonato local a River y sumar un nuevo trofeo a su extensa trayectoria en Núñez.
Desde entonces, su figura siguió ocupando un lugar especial en la historia millonaria. Sus títulos, su personalidad y su identificación con el club lo mantienen como uno de los nombres que siempre aparecen cuando River atraviesa momentos de incertidumbre y necesita recuperar el rumbo.
Ahora, con el equipo sin encontrar regularidad bajo el interinato de Ponzio, su nombre vuelve a circular con fuerza. Por el momento, los rumores no significan que su regreso esté confirmado, pero la posibilidad reabre una pregunta que ilusiona a buena parte de los hinchas: ¿tendrá Ramón Díaz una nueva oportunidad en el banco del Monumental?