Lionel Messi volvió a ser determinante en una nueva noche mundialista. En el triunfo de Argentina por 2-0 ante Austria, el capitán no solo sostuvo el protagonismo del equipo, sino que además firmó un doblete que lo dejó definitivamente en lo más alto de la historia de los Mundiales.
El primer gol llegó a los 37 minutos del primer tiempo, en un momento clave del desarrollo del partido. Argentina había logrado imponerse en el juego, pero le faltaba reflejarlo en el marcador. Fue entonces cuando Messi apareció dentro del área para abrir el resultado y encaminar una victoria que empezaba a tomar forma.
Ya en el complemento, el encuentro entró en un tramo más disputado, con Austria intentando reaccionar y la Selección buscando liquidarlo de contra. En ese contexto, una jugada cargada de rebotes dentro del área terminó con el capitán argentino nuevamente en posición de gol. Messi capturó la pelota y definió con su habitual precisión para sellar el 2-0 definitivo.
Con esos dos tantos, el rosarino alcanzó los 18 goles en la historia de los Mundiales y no solo superó a Miroslav Klose, sino que lo hizo por dos anotaciones, consolidándose como el máximo artillero absoluto de la competencia más importante del fútbol.
En su sexta participación mundialista, Messi sigue ampliando una marca que parece no tener techo. Con la camiseta de la Selección argentina, el capitán continúa siendo decisivo en cada presentación y sosteniendo un nivel competitivo que lo mantiene como eje indiscutido del equipo de Lionel Scaloni.
El triunfo por 2-0 no solo significó tres puntos clave en el grupo, sino también otra página dorada en la carrera del rosarino, que vuelve a escribir su nombre en lo más alto de la historia grande del fútbol mundial.